El doctor Avelino Guillén renunció al Ministerio Público y a su cargo de Fiscal Supremo provisional encargado de la Oficina de Control Interno de esta institución, debido a razones personales. Posteriormente, en el programa “No hay Derecho” de Ideeleradio, explicaría que prefirió renunciar antes que retornar a la plaza que ostentaba como titular, fiscal superior del Distrito Judicial de Lima. “Ante esa disyuntiva, al ya no tener una plaza en el nivel donde me vengo desempeñando, yo consideré una medida pertinente presentar mi renuncia”, señaló.

Es lamentable que un abogado con capacidad demostrada en uno de los juicios más emblemáticos de nuestra historia (como fue el caso por violaciones de derechos humanos seguido contra Alberto Fujimori), y con una carrera profesional transparente y de constante lucha contra la corrupción; tenga que salir de una institución debido a deficiencias en la carrera fiscal y la falta de incentivos dentro de ésta.

Como se recordará, Avelino Guillén, en el año 2009, postuló a una de las tres plazas para fiscal supremo. Durante el 2010, en este proceso se encontraron un conjunto de irregularidades descubiertas, especialmente, a raíz de una denuncia realizada por el Fiscal Guillen. Éste fue desaprobado pese a haber desarrollado un caso que en la práctica había ganado para los intereses del Estado peruano (Caso – video Kouri-Montesinos). Tras las investigaciones realizadas, el Consejo Nacional de la Magistratura tuvo que anular el proceso (Sepa quién hizo y corrigió el examen de Guillén; CNM, Guillén y los cambios necesarios).

Con estos antecedentes, cualquier persona lo pensaría dos veces antes de volver a postular y someterse a un posible nuevo maltrato. La fiscalía pierde a un valioso magistrado. Esperemos que a futuro decida presentarse nuevamente a la carrera pública. El recientemente terminado concurso para la selección de magistrados supremos (Nº 002-2010-SN/CNM) declaró desierta una plaza para fiscal supremo. Nuestro reconocimiento a este magistrado.

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