|
Como si el inicio de la temporada cirsence hubiera dislocado el sentido común, la Doctora Elcira Vásquez, jefa de la OCMA, ha sido citada a conciliación, a partir de una petición de Ángel Romero, que pretende una indemnización de UN MILLÓN DE DÓLARES, como resarcimiento por los daños que le ha causado la abstención en sus labores ordenada por
la OCMA a partir de comprobar la existencia de elocuentes indicios de graves inconductas funcionales.
Señala Romero, que al haber sido apartado de su cargo desde febrero del año pasado, no ha tenido remuneración, por lo que para solventar sus gastos ha tenido que vender su carro BMW del año 2004 y una casa que le habían dado en anticipo de legítima a su hijo, y, además, ha contraído deudas con algunos amigos. Agrega a ello, la existencia de un daño moral grave.
Basa su pedido, que es el paso previo a la demanda judicial correspondiente, en la Resolución N° 076-2008-PCNM, en la que el Consejo Nacional de la Magistratura, decide cambiar su primera resolución que ordenaba la destitución de Romero, señalando que si bien las faltas existieron, deberían ser objeto de una sanción menor.
La solicitud de Romero resulta inaudita y estrambótica, puesto que emplaza a la Dra. Elcira Vásquez cuando ésta actuó como órgano del Estado y no como persona natural y cuando lo que la OCMA determinó fue convalidado por el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial, tanto en lo que hace a la abstención cuanto al pedido de destitución. De allí que, para tener algún asidero formal, su planteamiento debió formularlo contra el Poder Judicial. Y no hace así, porque detrás de este pedido no está la convicción de que la razón le asiste, sino el hecho de querer apartar a la Dra. Vásquez de los otros procesos disciplinarios que se le están sustanciando en la OCMA.
Sabe Romero, como todo el mundo, que sus inconductas están probadísimas, y que por lo tanto, no tiene ninguna posibilidad real de éxito en un proceso judicial, aquí y en la Cochinchina. Por lo tanto, decide curarse en salud frente a los serios problemas disciplinarios que tendrá que afrontar, y recurre a crear una situación de enfrentamiento personal con la Dra. Vásquez de modo que luego pueda recusarla por supuestas animadversiones e impedir de este modo que su pulso firme siga velando por la probidad en la judicatura.
Pero su jugada es obscenamente burda y ha quedado en evidencia, por lo que esperamos que la Dra. Vásquez no vaya a pisar el palito, y que más bien, sea defendida sin ambages por el Dr. Francisco Távara y el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial (CEPJ) en pleno, habida cuenta que el fondo del asunto trasciende claramente a la Jefa de la OCMA y termina colisionando con las decisiones del CEPJ y mellando la imagen de la justicia.
Más allá de lo inaudito y estrambótico de la situación descrita, no se puede terminar este comentario sino lamentando el nuevo efecto negativo de la cuestionable resolución del CNM, que sin ningún fundamento real, pero varios aparentes, como ya se ha demostrado (ver:
Urgente enmienda: CNM y la resolución desproporcionada en el caso Romero y
otros), decide morigerar la sanción inicial de destitución. Y cuan grande será el optimismo de Romero respecto de tal resolución, que la utiliza como fundamento de su pedido indemnizatorio cuando aún ni siquiera es una resolución definitiva, puesto que aún se está tramitando el recurso de nulidad que interpusiera el BCR contra ella. Estamos, pues, ante otra demostración del mundo al revés: las cosas malas tienen efectos graves incluso antes de ser exigibles.
Confiemos, en que esta clarinada pueda volver al CNM al cauce de lo razonable en el cumplimiento de sus funciones, o ¿eso será un pedido que puede ser visto también por otros como demostración del mundo al revés?
|