Abogad@s: más poder para el frente antidemocrático

0
223

 

Por: Cruz Silva Del Carpio

 

Este 2 de diciembre se elige a la persona que ocupará la Decanatura –con nueva Junta Directiva– del Ilustre Colegio de Abogados de Lima-CAL, para los siguientes dos años. El gremio, desde hace mucho, busca pero no encuentra la fórmula para ser la voz firme y legitimada en los debates jurídicos y de control del poder en un país como el Perú.[1]

EL CAL le ha costado mucho a los abogados y abogadas de Lima y al país. En el primer caso, por ejemplo, no vemos la hora en que los costos de la colegiatura sean razonables, más aún cuando es impuesta por la ley para poder ejercer la profesión. Hubo una decisión de  Indecopi que dio luces sobre ese problema histórico, pero no se ha sabido más sobre si los altos costos de la colegiatura llegaron o no a cesar. En las injustas detenciones del año, por ejemplo, en el caso “Puente Piedra” de enero, la institución estuvo ausente en el patrocinio de quienes fueron injustamente detenidos y encarcelados por más de dos días… y ni qué decir de las personas que sufrieron de los perdigones. Su labor social es, en ese sentido, desconocida. Y no necesariamente los eventos que organiza aportan, todo lo contrario: un claro ejemplo es el evento sobre género se dio en el CAL, ahondando estereotipos y desigualdades entre hombres y mujeres.

Hoy, sin participar activamente con propuestas en el debate institucional del país (teniendo de por medio temas como la reforma electoral, la violencia de género, la elección de las autoridades del sistema de justicia, la criminalización de la protesta, entre otros), la elección del CAL va a representar un retroceso peor.

Muchos consultados consideran que  este acto “democrático” va a ser ganado por el candidato Javier Villa Stein, que postula entre otros 12 donde están Paco Castillo (el abogado de Alberto Fujimori), y Carlos Mesía (cuestionadísimo ex magistrado del Tribunal Constitucional).  ¿Alguien cree que Villa Stein, de ganar la elección, aportará al débil escenario democrático en el que el fujimorismo (al que ha sido siempre funcional) pretende defenestrar ilegalmente a magistrados del Tribunal Constitucional y al Fiscal de la Nación? ¿Alguien cree que Villa Stein, que se embelesó con los guiños del poder cuando era Presidente del Poder Judicial, va a hablar de control de poderes? ¿O de defensa de los derechos humanos, cuando siendo presidente de una Sala Penal hizo que la Corte Interamericana de Derechos Humanos nos diera un serio jalón de orejas al señalar que los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta no eran de lesa humanidad, en una sentencia que redujo arbitrariamente la condena a los Colina? ¿Creemos que Villa Stein va a luchar contra la corrupción? ¿O a favor de la violencia contra la mujer? Tiene sentencias lamentables sobre estos rubros… y ahora se apuntala en el CAL.

La elección del CAL tiene un serio problema: no garantiza que un colega con perfil democrático, anticorrupción, pro derechos humanos, llegue a su dirección… ¡y justo cuando más lo necesitamos! No solo es la información que se da, sino los criterios que el CAL tiene para admitir candidaturas. ¿Y la cuota de género? Solo dos mujeres de 13 postulan. ¿Y cuáles son los criterios que definen el votos de los abogados y abogadas de Lima?, ¿son los lapiceros, calendarios, libros y agendas que los candidatos se desviven por regalar?, ¿serán las capacitaciones o los convenios que ofrecen?, ¿qué práctica ha reforzado que los abogados y abogadas de Lima prefiramos tal o cual rasgo de las candidaturas por la que votaremos? ¿Qué prácticas podemos implementar para hacer un contrapeso a todo esto?

La candidatura de Villa Stein no es la única de la que se puede decir, con claridad, que ahondará el espacio antidemocrático que estamos viviendo, sumando al CAL a esas plataformas.  La de Paco Castillo es una y la de Carlos Mesía, otra. Y con él, están los grupos de personas o redes que apoyan lo que sus candidaturas significa, grupos y redes que accederán al CAL (a Villa Stein, por ejemplo, le acompaña Ruth Monge, abogada recordada por su asesoría a los ex dueños de AeroContinente, y su cercanía al partido de la estrella). En momentos donde más que nunca el gremio necesita dar cuenta de una regeneración en la institución (que pretende ser uno de los sostenes de la legalidad desde la sociedad civil organizada), lo que está pasando es más de lo mismo: un regreso de los de siempre, un reenganche de quienes no aportaron a la legalidad. ¿Para qué? ¿Por qué seguir en espacios de poder? ¿A qué causas beneficiará?

¿Las corrientes o ex funcionarios que han protagonizado algunos de los peores momentos de la justicia peruana, ahora desde sociedad civil, querrán hacer ver que esa postura está realmente justificada y que gana aceptación?

El CAL sufre de serias impunidades. No se ha visto la sanción y actuación de oficio frente a evidentes casos de agremiados que, una vez en el sistema de justicia, incurrieron en irregularidades. Un caso es el de Vladimir Paz de la Barra, ex juez civil que fue encontrado responsable de la pérdida del expediente de Evaristo Porras Ardila (entonces narcotraficante, relacionado a Montesinos, y en proceso de extradición), ex Decano del CAL y, ex consejero del Consejo Nacional de la Magistratura que renunció ante un evidente conflicto de interés en el caso “La Centralita”. Nada dijo o hizo el CAL respecto de la conducta de su agremiado. ¿Hará algo el Ilustre Colegio ahora frente a casos como éste, con Villa Stein, Mesías o Castillo a la cabeza? Sin duda, no.

[1] La versión original del presente artículo de opinión fue publicado en NoticiasSER del 13 de noviembre del 2017. En: http://noticiasser.pe/13/11/2017/la-trenza-suelta/abogads-mas-poder-para-el-frente-antidemocratico

Dejar una respuesta