CNM: mismo presidente, mismos problemas

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Por: Cruz Silva Del Carpio

Nada cambia. Guido Águila Grados ha sido reelegido como Presidente del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) para el período marzo 2017 y febrero 2018. Águila, quien a pesar de haber presentado proyectos de ley de reforma del CNM (algunos cuestionables), firmar la modificación (¿trascendente?) de los reglamentos del Consejo, y participar del Acuerdo Nacional de la Justicia, no se ha hecho cargo de los problemas de fondo de la institución: la transparencia, los problemas de conflicto de interés, la impunidad de cuestionables decisiones en el CNM que incluso lo involucran y la desconfianza ciudadana en la institución. Una situación que va evidenciando otra vez lo siguiente: la pretendida reforma del sistema de justicia está obviando conscientemente los verdaderos problemas de la crisis del CNM.

En ese escenario, pocas o ninguna buena noticia puede esperarse del período que inicia. Y eso, además, porque en esta elección se han repetido nuevamente los problemas de siempre: (i) la convocatoria no ha sido debidamente publicitada, (ii) no se ha conocido a quienes pretendían el cargo, (iii) no se ha difundido la propuesta de trabajo, (iv) no se conoce el balance de la gestión que precede (más allá de los números), (v) no se han conocido los criterios por los que se ha preferido reelegir a Águila, (vi) no hay grabación del debate de la elección y (vii), no existe una autocrítica que pretenda reconducir los problemas del CNM. No existe un reglamento desarrollado de esta elección que asegure estos requisitos. Un reglamento esencial que, dicho sea de paso, tampoco existe para la elección del Presidente de la Corte Suprema ni del Fiscal de la Nación.

Lo mismo se debe decir de la elección de la Vicepresidencia. E incluso de la elección de quienes ahora van a dirigir las presidencias de las tres Comisiones Permanentes del CNM (selección, ratificación y disciplinario). La ciudadanía requiere confiar en el CNM, y para eso la transparencia de estos actos de decisión y gobierno son esenciales.

En el período anterior el presidente Águila no atendió los legítimos y fundados cuestionamientos a su gestión y sus actos. Nada indica que será diferente ahora. Pero deberá hacerlo, si pretende pasar más allá de la propuesta de normas que no están resolviendo los problemas centrales.

Y por otro lado, del nuevo período hay por lo menos dos hechos que deben estar bajo la lupa ciudadana: la elección de la nueva cabeza de la ONPE (crucial para las elecciones de autoridades que ya se acercan), y la selección y nombramiento de nuevos magistrados, entre ellos, tres jueces supremos.

Una de las razones de este pequeño balance pesimista de la nueva gestión de Águila, es la ausencia de control constitucional por parte de otras instituciones, como el Parlamento. El año pasado, fue en solo una sesión de la Comisión de Justicia y Derechos Humanos que el congresista Gino Costa le hizo importantes preguntas sobre diversos hechos. Y nada más.  A pesar de eso, dicha sesión fue un logro, ante el blindaje (por medio de una desinvitación) que congresistas fujimoristas y apristas le dieron al hoy Presidente reelegido. Este año, la fiscalización del Parlamento debe ser diferente.

(Foto: Andina)

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