La matanza de Accomarca se cometió por orden superior

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Por: Carlos Rivera Paz

 

La matanza de Accomarca (Ayacucho) constituye un hecho emblemático de una época de terror que puso a la población civil –principalmente campesina– entre dos fuegos. La mañana del 14 de agosto de 1985 cuatro patrullas de la II División de Infantería de Ayacucho incursionaron en la quebrada de Huancayoc, y ejecutaron a casi setenta pobladores de esa localidad, muchos de los cuales eran menores de edad.

La versión oficial que el propio Ejército se había encargado de construir públicamente, señalaba que el entonces Sub teniente EP Telmo Hurtado Hurtado (23) era el único responsable de semejante crimen. Mucho tiempo después, la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) ayudó a develar que los hechos se habían perpetrado como consecuencia de la existencia de una orden que provenía de Wilfredo Mori Orso, Comandante General de la II División de Infantería y Jefe Político Militar de Huamanga. Así, el año 2005, se inició un proceso penal contra dicho jefe militar, los integrantes del Estado Mayor y los jefes de las cuatro patrullas militares y algunos de los soldados partícipes en el asesinato masivo de los pobladores de Accomarca.

El juicio oral que comenzó en noviembre del 2010 terminó la madrugada del 1 de setiembre del 2016, con la condena de 10 militares: el Comandante General Mori Orso, el Jefe del Estado Mayor Gonzales Feria, el Jefe de Operaciones Delgado Medina, Juan Rivera y Telmo Hurtado, jefes de las patrullas Lince 6 y Lince 7 y otros soldados de la patrulla de Hurtado. De todos ellos solo Hurtado escuchó la sentencia, ya que los otros fugaron antes de la lectura de sentencia. Posteriormente, Rivera y un soldado han sido capturados.

Esta semana la Primera Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de Justicia, bajo la presidencia del juez José Lecaros Cornejo, ha escuchado los informes orales de los abogados de la defensa de los condenados, así como de la parte civil representada por el IDL.

Del intenso debate de toda una mañana, podemos destacar algunos temas importantes para el presente caso.

¿Por qué se cometió el crimen?

Ésta es una pregunta fundamental que debe ser respondida en el sentido de que el crimen no fue un acto demencial del sub teniente Hurtado Hurtado, como en su momento fue tesis que el propio Ejército presentó. En el proceso judicial se ha logrado determinar que el crimen se comete porque la Sección de Inteligencia (G-2) de la II División, a inicios de agosto de 1985, accede a información que proviene de una labor de reconocimiento efectuado por otras patrullas en la zona de Accomarca. Esa información indicaba que esa localidad era una base de apoyo de Sendero Luminoso. En base a esa información el Estado Mayor propone al Comandante General golpear la zona y desarrollar una operación militar para eliminar a los subversivos.

El crimen se perpetra como parte de la estrategia contrasubversiva que en 1985 ejecutaba el Ejército en el departamento de Ayacucho.

¿Quién ordena el crimen?

Luego de tomar conocimiento de la información sobre la supuesta vinculación de los pobladores de Accomarca con Sendero Luminoso (SL), el G-2 acerca dicha información al Estado Mayor. Esta instancia le propone al Comandante General el desarrollo de una operación militar para “capturar y/o destruir a los delincuentes terroristas existentes en dicha zona”.

En el juicio oral, Telmo Hurtado precisó que el 13 de agosto de 1985 –un día antes del crimen– el G-2 le indicó que todos los considerados como terroristas debían ser eliminados, como también el guía que le entregaron para que reconozca a los pobladores de Accomarca.

La sentencia establece que esa precisión de la orden militar –la eliminación de todos–, fue una orden del Comandante General MoriOrso, ya que no solo era el jefe del G-2, sino que el propio Mori dispuso que la Compañía Lince –su Reserva Estratégica– intervenga en la operación, razón por la cual Telmo Hurtado y Juan Rivera intervienen en el crimen.

Ciertamente, en este tipo de crímenes contra los derechos humanos no es posible contar con una prueba directa de la orden criminal, ya que son verbales y clandestinas, por lo que sobre todo en lo que refiere al establecimiento de las responsabilidades de los jefes militares acusados como autores mediatos del crimen, se impone la utilización de la prueba indiciaria como instrumento para construir una adecuada interpretación de los hechos materia del proceso.

A pesar de ello, en este proceso judicial se cuenta con la muy valiosa declaración de Telmo Hurtado Hurtado, quien en juicio oral declaró que el crimen se cometió por orden del Comandante General. De hecho, Hurtado en la confrontación, le dijo a Mori “asuma su responsabilidad”.

¿Se consideraba a los pobladores de Accomarca como terroristas?

En 1985 la estrategia contrasubversiva del Ejército equivocadamente consideraba a los pobladores de diversas localidades ayacuchanas como parte de la subversión de Sendero Luminoso. Los documentos del Ejército de evaluación de la operación militar –especialmente el Informe del General Juan Gil Jara– refieren con extrema claridad que el Ejército consideraba a los pobladores de Accomarca como terroristas y, además, que constituían una base de apoyo de SL.

Adicionalmente, el Ejército sabía perfectamente que en esa fecha los pobladores de Accomarca se encontraban en la quebrada de Huancayoc, razón por la cual el Plan Militar que se desarrolla también es denominado como Plan Huancayoc.

¿Quiénes intervienen materialmente en la comisión del crimen?

El Plan Huancayoc estableció que la operación debía ser ejecutada por 4 patrullas, dos de contención y dos para golpear el objetivo. Las primeras eran las patrullas que provenían de Vilcashuamán y San Pedro de Huaya, las otras dos eran las patrullas de la Compañía Lince. Al respecto, las múltiples evidencias conocidas en el proceso judicial dan cuenta que en el crimen participan materialmente tanto la patrulla Lince 6, jefaturada por Juan Rivera Rondón, y la patrulla Lince 7, jefaturada por Telmo Hurtado.

Estas patrullas descienden por los laterales de la quebrada y cada una cumple con la misión encomendada: eliminar a los pobladores.

No solo Telmo Hurtado declaró en el juicio oral, que Rivera también participó materialmente en el crimen. Diversos sobrevivientes de la masacre también han referido que aquella mañana vieron bajar militares por ambos lados de la quebrada en un número aproximado de 40 soldados. Cada patrulla cuenta con unos 20 soldados, aproximadamente.

Si bien Rivera ha argumentado que se perdió en el camino y que nunca llegó al objetivo –la quebrada de Huancayoc–, el hecho es que esa versión ha sido presentada al juicio 27 años después del crimen, y adicionalmente todas las pruebas lo contradicen en el sentido de que sí estuvo presente en el jugar y que participó en la comisión del hecho criminal.

La operación de limpieza de setiembre

El 12 de setiembre el diario de Marka denuncia el horrendo crimen, y en esa misma fecha se exige en el Congreso de la República conformar una comisión para investigar. De hecho, el 13 llegó a Ayacucho el entonces congresista Fernando Olivera, quien en un helicóptero y con la compañía de un juez, dos médicos legistas y algunos oficiales, llegaron hasta Accomarca. Allí encuentran 5 cadáveres de personas con menos de 24 horas de fallecidas.

En el juicio oral, Telmo Hurtado declaró que en esas fechas se encontraba en Lima y que desde la II División de Infantería le ordenaron ubicar al general Mori en la Villa Militar de Chorrillos, lo que efectivamente hizo. En la casa de Mori, éste le dijo que debía regresar parta “limpiar la zona de la operación”. Hurtado regresó a Ayacucho y fue junto con otros elementos militares helitransportado hasta las proximidades de Accomarca, pero la operación militar abortó por responsabilidad de otro oficial.

Entonces, es evidente que existió una orden del Comandante General Mori Orso para el desarrollo de esa operación de “limpieza”, que consistía en la eliminación de testigos de la matanza de agosto.

De hecho, la desaparición de Martín Baldeón Pulido Ayala (64), detenido el 9 de setiembre de 1985 en Accomarca e internado en el cuartel del Batallón Contra Guerrillas de Vilcashuamán –cuyo jefe era el oficial Helbert Gálvez Fernández–, y la de su esposa Paulina Pulido Palacios (60) detenida el 16 de setiembre en el mismo cuartel militar, demuestran que los elementos militares de la II División de Infantería desarrollaron toda una operación de limpieza para eliminar a los testigos del crimen.

Los acusados en ambos casos –el de las 5 personas asesinadas y el de los 2 desaparecidos– fueron incomprensiblemente absueltos.

La Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de Justicia presidida por José Luis Lecaros Cornejo, y conformada por Hugo Príncipe Trujillo, Juan Chávez Zapater, Jorge Calderón Castillo y Luis Zevallos Vegas, debe emitir sentencia en las próximas semanas.

(Foto: Polidrez.pe)

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