¿Por qué el fujimorismo quiere que el CNM esté integrado solo por abogados?*

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Por: Cruz Silva Del Carpio

 

El Consejo Nacional de la Magistratura tiene una composición mixta, de abogados y no abogados, sobre todo por dos razones. Primero, porque la justicia es un tema que nos compete a todos. La inclusión de otras profesiones significa la posibilidad y el deber de una perspectiva multidisciplinaria al momento de elegir, evaluar y destituir magistrados. Esto es esencial, más aún cuando de los magistrados depende el derecho fundamental de acceso a la justicia en un país multicultural, donde la justicia está deslegitimada ante la sociedad civil. Todos debemos ocuparnos de la justicia, no hacerlo (y de una manera profesional que impacte desde diversas ciencias en la judicatura) está permitiendo, en diversas formas, que no cumpla con el fin último de proteger los derechos de los ciudadanos.

La segunda razón es tan importante como la primera: integrar diversas profesiones, es crear un balance y un coto a las redes de interés que la profesión del Derecho trae consigo. El CNM requiere de abogados, qué duda cabe, pero no puede estar solo integrado por ellos. La presencia de otras profesiones (en efecto, también con sus propias redes), origina un límite a cada una de esas redes (que inevitablemente debemos advertir y contrarrestar). Y eso es imprescindible, si hablamos de decisiones e instituciones que buscan un diseño que ponga límites a las posibles violaciones a la independencia y autonomía del CNM. Es más difícil realizar tratos bajo la mesa, si en un mismo lugar se encuentran diversos representantes.

De otro lado, ¿a dónde se cree que irán, los abogados que litigan primero, y que luego se convierten en Consejeros del CNM? Así es, a seguir litigando (salvo, en principio -ojo-, los docentes del Derecho), con esos jueces y fiscales que alguna vez nombraron o ratificaron en el cargo.

¿Garantiza la presencia de profesionales no abogados, que se acaben los conflictos de interés o las inconductas funcionales de los Consejeros? No. Pero sí responde a las dos razones anteriores (además de aportar una cuota de democratización en el sistema de justicia).

En efecto, hemos sido testigo de los más diversos cuestionamientos a los consejeros, sean o no abogados.

De los no abogados, por ejemplo, un cambio de voto extraño e inesperado (del biólogo representante de las universidades públicas) que le salvó la cabeza a toda una sala de magistrados supremos que habían sido destituidos en un primer momento por el CNM. Otro caso: un enfermero que osó reunirse fuera del CNM con un candidato a fiscal supremo, en pleno concurso. Algo que le costó el cargo, convirtiéndose en el primer consejero removido en aplicación del artículo 157 de la Constitución, en un proceso impulsado por el presidente del CNM ante la Comisión de Justicia de entonces. Otro caso: el de un psicólogo que antes de juramentar en el cargo, fue ampayado en un audio donde indicaba que ciertas irregularidades podrían caer en lo “inmoral pero no es delito”. Fue la presión ciudadana y la intervención de la Defensoría del Pueblo de entonces que logró que sus colegas del CNM, luego decir que no, lo vacaran del cargo.

Pero, los abogados no se quedan atrás. Y sus cuestionamientos son así de brutales, como “sutiles”, una característica propia de quien suele (mal) trabajar con la ley y sus interpretaciones. Hay varios casos, pero algunos muy recordados son, por ejemplo, el conflicto de interés del consejero Vladimir Paz de la Barra, cuando pretendía tomar nota en la investigación del ex Fiscal de la Nación Carlos Ramos Heredia, cuando su hijo el abogado Álvaro Paz de la Barra asesoraba legalmente por el caso La Centralita a César Álvarez, justo el caso del fiscal en que el padre quería entrar a tallar. El conflicto de interés fue descubierto por IDL-Reporteros, y solo luego de ello, tras una inhibición casi obligada y aceptada, renunció. Eso no debió ocurrir, el representante de los abogados debió inhibirse e informar que su hijo patrocinaba a Álvarez, era lo mínimo que se esperaba de alguien que además de abogado litigante había sido juez (cuya destitución se propuso) e incluso decano del Colegio de Abogados de Lima.

Otro caso es el del abogado Máximo Herrera Bonilla, representante del Ministerio Público. El abogado fue ampayado en el restaurante “La Cúpula” del Sheraton, con un postulante a fiscal, en pleno concurso público. Otro caso, post ejercicio del cargo de Consejero, es el del abogado Pablo Talavera (otrora juez de la Sala Penal Nacional): meses después de salir del Consejo, del que fue presidente, incurrió en algo muy cerca a una presión indebida contra un fiscal que llevaba un caso que patrocinaba (el del caso Félix Rosenberg, dueño de tragamonedas). Talavera le había indicado al fiscal, que pugnaba en ese entonces por ser nombrado como titular de una plaza de fiscal superior. “En la primera reunión, el abogado Talavera sugirió a Almanza, en presencia de otro funcionario de la fiscalía, hablar para ayudarlo en el CNM a obtener una plaza de fiscal superior titular. Almanza había postulado hace varios meses ante el CNM para obtener esa plaza. Es en la segunda reunión del 13 de abril, una semana después de que Félix Rosenberg lo apersonara como su abogado en la denuncia N° 722-2015, cuando Talavera le habló al fiscal Almanza de esa investigación.” (IDL-Reporteros, 13 de julio del 2016).

Otro caso increíble, pero cierto y gravísimo: el del actual consejero Guido Aguila Grados, quien fue dos veces elegido presidente del CNM, siendo representante de los abogados del país. Al escándalo del aun existente conflicto de interés con su academia EGACAL (actualmente dirigida por su esposa), le siguió la violación a la autonomía de la institución que presidía: organizó una reunión en su casa para que el congresista fujimorista Becerril le pidiera, a otro consejero, que votara por el candidato a presidente del CNM que quería su bancada.

¿Qué pasó con los abogados Paz de la Barra, Herrera y Grados? NADA.

¿Por qué a los no abogados como el enfermero y el psicólogo sí se les retiró del cargo, como debe ser, y no a los abogados? El caso de Herrera se durmió en el Congreso, Paz renunció (una táctica clásica antes de que a alguien se le sancione), y Grados sigue tal cual.

¿Y así se le quiere dar el poder total a los abogados, integrando exclusivamente el CNM?

Como se puede ver, la reforma del CNM no va por un tema de profesiones, sino de perfil de consejero, de impedimentos para postular, de prevención de conflictos, de garantía de independencia, de honradez y real compromiso con la justicia, de procesos de elección transparentes, de la máxima fiscalización ciudadana. Nada de eso ha sido tocado debidamente por el predictamen propuesto de la Comisión de Constitución y Reglamento del CNM (a pesar de haber uno y otro proyecto que lo propone), una comisión presidida por la fujimorista Úrsula Letona.

La propuesta del fujimorista Héctor Becerril (Nº 1902/2017-CR) propone que el CNM esté conformado solo por abogados. Y en su momento, fue apoyada en un diario local por el entonces presidente del CNM, Guido Aguila. Justo, el congresista y el abogado que han violentado la independencia del Consejo.

No es cuestión de sacar a los profesionales no abogados. Es cuestión de eliminar las fórmulas que dejan pasar las redes de corrupción y de impunidad.

Y tanto es así, que a la par de las actuaciones sancionadas de los consejeros no abogados, hubo otras (también de consejeros no abogados) que mostraron lo bien que puede actuar el CNM: entre otros casos, la remoción del consejero enfermero Efraín Anaya fue impulsada cuando era presidente del CNM el médico Maximiliano Cárdenas, la no ratificación del juez supremo Robinson Gonzales (relacionado con el caso Orellana) se dio con la presidencia del consejero ingeniero Gonzalo García, y la destitución del ex Fiscal de la Nación Carlos Ramos, relacionado con el caso Áncash, fue impulsada por el consejero García quien fue ponente del caso.

El fujimorismo, que ha comenzado en el Congreso la ofensiva contra el Tribunal Constitucional y el Ministerio Público, ahora propone lo peor para el CNM. Un CNM donde ya Becerril tiene llegada, ¿y a donde podría acudir en el peor de los casos para presionar a jueces y fiscales que llevan los casos que los comprometen? Ojo: este CNM va a elegir a los jueces del caso Lava Jato.

Por donde se le mire, el CNM con exclusiva y excluyente composición de abogados no conviene. Ni para la independencia de la justicia en general, ni para los casos de criminalidad organizada y derechos humanos en particular (como Lava Jato).

  • Artículo publicado el 15 de marzo en Noticias SER.

(Foto: La República)

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