Sin garantías: la elección del Jefe de la ONPE en manos del CNM

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Por: Cruz Silva Del Carpio

Las elecciones del 2018 estarán en  manos de la capacidad e independencia del elegido, o elegida, como nuevo Jefe o Jefa de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). Así, el cargo adopta una mayor trascendencia, teniendo en cuenta que estas elecciones serán un espacio que diversos grupos políticos (muchos de ellos sumamente cuestionados) querrán ganar. En ese sentido, la persona elegida debe garantizar mucha, muchísima independencia y separación de presuntos intereses privados de toda índole.

Lamentablemente, ese concurso, el 007-2017-CNM, arranca mal. Y no solo por el cobro elevadísimo para postular, que en efecto es un problema de acceso al propio concurso y resulta hasta irrazonable (3,600 nuevos soles, cuando en el 2004 valía la carpeta 50 nuevos soles y la inscripción unos 640); o que no esté debidamente detallado en el nuevo reglamento. El concurso arranca mal por un problema de fondo: no hay garantías de que será imparcial e independiente.

Y eso, porque la mayoría de los actuales consejeros del Consejo Nacional de la Magistratura, la institución encargada del concurso, no dan esa garantía. Y eso incluye a su actual presidente. Y al parecer la instancia que debiera fiscalizar ese actuar, el Congreso, no cuenta con la mayoría que le interese hacerlo. Mientras que el Ejecutivo, dejando de lado su crítica de campaña electoral, avanza un debate de reforma de la justicia que pretende que los propios cuestionados impulsen. Son diversos casos que han quedado en la impunidad, aunque el actual Presidente del CNM insista en lo contrario.

El nuevo concurso, además, se da con un nuevo reglamento. A decir de Fernando Tuesta[1], ex Jefe de la ONPE que renunció a la institución, ahí también hay un problema: se está dando más importancia a lo cuantitativo de las capacitaciones en administración e informática, dejando de lado, por ejemplo, lo gerencial. Críticas que coinciden con las que Justicia Viva históricamente ha señalado, pero que siguen siendo obviadas por la institución, dejando ver que el cambio reglamentario es superficial y no incide en lo esencial. ¿Por qué?

“En la evaluación se otorgan muchos puntos al tema de grados y títulos, cuando no se trata de un puesto académico. Cualquier diplomado, maestría o taller de capacitación no puede tener un puntaje igual. Lo mismo ocurre con los eventos y publicaciones. No es lo mismo escribir o exponer en un evento internacional sobre procesos electorales que, con todo el respeto profesional, sobre regulación de las comunicaciones o contabilidad empresarial. No todas las universidades otorgan buenas formaciones, ni todas las editoriales publican libros de calidad.

Debió darse más peso a la experiencia en sector público y procesos electorales. Temas que deben ser los ejes de un examen escrito, y no tan específicos como los referidos a aspectos presupuestales, logísticos o legales. Para eso el funcionario elegido debe tener la capacidad de construir un equipo profesional y especializado en cada área. Él o ella tiene que ejercer liderazgo, confianza y conocimiento sobre procesos electorales y no llegar al puesto para aprender en el camino.” Fernando Tuesta.

A un CNM que no da garantías, y un nuevo reglamento que no apunta a lo necesario, se suma otro problema: los criterios que tenga la institución para elegir a quien más independencia le dé al cargo. ¿Lo podrá hacer? No lo ha hecho antes en casos paradigmáticos y claves. ¿Qué seguridad hay de que lo haga ahora? Lamentable, pues es un imprescindible.

“En 1995, año de creación de la institución, se estableció que quien asumiría el encargo debería tener experiencia en administración e informática. Así fue elegido el primer jefe, que era un ingeniero, el más técnico posible. Sin embargo, la subordinación al poder llevó al descrédito de la institución, que tuvo su punto alto en las cuestionadas elecciones del 2000.” Fernando Tuesta.

Por eso, urge que el Consejo Nacional de la Magistratura no solo adopte medidas extremas de transparencia, sino también haga público el criterio de su elección y se abra a la sociedad civil que le es crítica. Y sobre transparencia, hablamos de una real: todos los documentos que los 11 candidatos declarados aptos presenten deben ser expuestos en la web del CNM; las agendas del Pleno sobre el tema también, así como las actas de sus reuniones que debieran ser grabadas y/o transmitidas en vivo. Esa es la transparencia que se exige. Y sobre el criterio de elección, para garantizar que la persona elegida está muy bien resguardada en su independencia, el CNM debe ser exigente y dejar fuera de carrera a los perfiles que no aseguren ni aparenten esa independencia. Mucho está en juego.

Los ciudadanos y ciudadanas pueden participar, en cortísimo tiempo (he ahí otra crítica al concurso), presentando tachas[2] respecto de las 11 candidaturas en carrera (otras 2 quedaron en el tintero). Esto es entre el 6 y el 8 de febrero, inclusive. Aquí la lista:

  1. Alarcón Butrón José Antonio
  2. Bernuy Alva Augusto Ernesto
  3. Bustos Díaz Silverio
  4. Castillo Meza, Adolfo Carlo Magno
  5. Escajadillo Grosso, Rafael Jesús
  6. Espinoza Acosta, David César
  7. Jiménez Chuque, Félix Eloy
  8. Loyola Escajadillo Carlos Martín Eulalio
  9. Pilotto Carreño, Luigino
  10. Tillit Roig Maria Elena
  11. Watanabe Varas Teresa Inés

La elección se basa así en un serio análisis de garantías personales de independencia, pero también en los cuidados de independencia institucional. Recordemos: si bien el CNM elige al Jefe o Jefa de la ONPE, la ONPE es la que lleva adelante los procesos de elección de tres consejeros del CNM. Y ojo: actuales consejeros fueron elegidos en un proceso altamente cuestionable. No está de más tenerlo en cuenta.

[1] Onpe debajo del radar. Fernando Tuesta Soldevilla. En: http://elcomercio.pe/politica/opinion/onpe-debajo-radar-columna-fernando-tuesta-soldevilla-noticia-1961693.
[2]
“La tacha se formula a través de la Ficha Única en la extranet del CNM o por escrito presentado en la sede del Consejo Nacional de la Magistratura, sito en Av. Paseo de la República Nº 3295, San Isidro – Lima, con los siguientes requisitos: 1. Nombres y apellidos completos de quien formula la tacha indicando su número de DNI. 2. Domicilio real donde se efectuarán las respectivas notificaciones. Si la tacha es presentada por una pluralidad de personas, deben consignar los datos de cada una de ellas, señalando un domicilio común. 3. Dos (02) correos electrónicos para efectuar las respectivas notificaciones y número telefónico personal. 4. Nombres y apellidos del postulante tachado. 5. Descripción de los hechos y fundamentos en que se sustenta la tacha. 6. Medios probatorios que acompaña. 7. Lugar, fecha y firma. En caso de no saber firmar o estar impedido, imprime su huella digital.” Página web del Consejo Nacional de la Magistratura.

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