Transparencia e independencia judicial: ¿cómo y para qué?

0
262

 

Por: Luis Miguel Purizaga Vértiz

Si dijéramos que nuestro sistema de justicia no es debidamente transparente ni independiente, seguramente muchos pensarían que no estamos diciendo nada nuevo. De acuerdo a la última encuesta de Ipsos, el Poder Judicial ostenta un 64% de desaprobación ciudadana. Ante este porcentaje tan alto, quizá algunos solicitarían la ficha técnica de la encuesta para tener datos de la muestra y detalles de las preguntas realizadas para llegar a ese cálculo. En realidad, solicitar todo eso sería innecesario. La misma encuesta realizada por la misma institución en el año 2015, arrojaba un porcentaje de desaprobación del Poder Judicial de 79%. Asumamos la cifra obtenida el año pasado sin más, ya que de acuerdo ella, la desconfianza bajó unos quince puntos porcentuales.[1]

Cuando hablamos de “transparencia” o “independencia” nos enfrentamos a ese tipo de conceptos que son amplios, y que al final pareciese que todo lo que digamos respecto a ellos es insuficiente o fragmentario. Por lo tanto, quizá sea mejor circunscribirlos a un área específica de la realidad: la independencia judicial, la transparencia judicial.

Los dos conceptos están relacionados con la lucha contra la corrupción. De forma más específica, la independencia judicial está relacionada con el apego al ordenamiento jurídico del sistema de justicia al resolver las causas (encarnado en el desempeño de los jueces) y a pesar de los intereses particulares que existan de por medio; y la transparencia judicial, con el acceso a la información judicial. Si nos damos cuenta, ahondar en los conceptos iniciales nos abre un abanico de nuevos conceptos. Los tribunales no pueden ser imparciales si no son independientes, como el caso de aquellos jueces sometidos políticamente al poder ejecutivo o legislativo, o sometidos a estructuras de la institución (cúpulas judiciales o instancias “superiores”). Si no existe independencia externa o interna tampoco puede haber imparcialidad judicial.[2]

Por otro lado, el derecho de acceso a la información judicial, que está ligado a la transparencia judicial, consiste previamente en reconocer que los ciudadanos tienen en todo momento la posibilidad de solicitar y obtener información sobre la forma en que los tribunales procesan y resuelven los conflictos que son sometidos a su consideración, así como la forma en la que operan y ejercen el presupuesto público que se les asigna, y cualquier otra información relacionada con la gestión judicial. [3]

¿Por qué son importantes la transparencia y la independencia en el sistema de justicia?

Como ya habíamos mencionado, ambos conceptos están relacionados con la lucha contra la corrupción.

Respecto a la transparencia, si bien no garantiza necesariamente la existencia de decisiones judiciales justas e independientes, sí influye de manera positiva en la gestión del sistema de justicia. Al transparentarse las decisiones de los jueces, los criterios y las líneas de análisis que manejan, e incluso las decisiones que guían la gestión de los tribunales y los despachos judiciales; se están limitando las posibilidades de que ocurran acuerdos bajo la mesa que afecten la independencia y por ende la imparcialidad judicial. A mayor publicidad y transparencia de los actos de la gestión y de la toma de decisiones, menos probable que – al menos – se vea afectada la independencia externa. En el caso de transparentar los criterios de decisión o las líneas decisorias de los juzgados y/o de los jueces, se logra establecer un grado de predictibilidad de las sentencias. Esto ayudaría a evitar que se vea afectada la independencia interna del juzgador.

Buscando que nuestras Cortes Superiores tengan herramientas para mejorar en transparencia e independencia judicial

El área Justicia Viva del Instituto de Defensa Legal – IDL tiene como uno de sus objetivos, el planteamiento de propuestas relacionadas a la reforma del sistema de justicia, la transparencia y la lucha contra la corrupción. En esa búsqueda, se acordó con las cortes superiores de justicia de Lima Norte, Lima Sur, Loreto y Ayacucho, llevar a cabo el proyecto de promoción de la transparencia y la independencia en el sistema de justicia. Este proyecto cuenta también con el apoyo de Hanns Seidel Stiftung.

El proyecto contempla la elaboración de cuatro talleres presenciales que se llevaran a cabo a lo largo del año en cada una de las cuatro cortes. El objetivo central es que, al finalizar los talleres, cada corte superior presente una propuesta de buena práctica que ayude a mejorar la transparencia judicial de la corte o de alguno de sus juzgados en particular. El día jueves 17 de mayo se realizó el primero de estos talleres en la Corte Superior de Justicia de Lima Sur.

En este primer taller, al cual asistieron jueces, juezas y trabajadores jurisdiccionales, se mostraron los estándares de transparencia e independencia judicial, se trabajaron conceptos, así como la forma en que se han aplicado estos principios de transparencia e independencia en la jurisprudencia nacional e internacional.

Precisamente en relación a la corrupción, se mostraron diferentes enfoques de estudio, como el de las ciencias sociales; y se indicó que el enfoque legal-normativo no puede ser el único a tenerse en cuenta al momento de analizar y comprender el problema, así como para dar propuestas de solución.

DSC_0714

Foto: Justicia Viva

Las “buenas prácticas” de las Cortes

Las Cortes Superiores de Justicia han venido llevando a cabo, un trabajo de elaboración e implementación de “buenas prácticas”, tanto en temas de atención al ciudadano, como en la mejora del servicio de administración de justicia.

El proyecto también considera necesario hacer llegar estas propuestas a la sociedad civil, ya que muchas veces el desconocimiento de estas prácticas lleva a creer que los actores del sistema de justicia no están haciendo su trabajo. Muchas veces la desconfianza de la que hablábamos al inicio se origina por un desconocimiento de las cosas buenas que se están haciendo para cambiar las cosas, por parte de identificables jueces, juezas y trabajadores judiciales.

Sabemos que el camino es largo, pero también somos conscientes que los porcentajes de desconfianza en el Poder Judicial no disminuirán de un día para otro y por arte de magia. De a pocos y mediante un trabajo conjunto, es la forma en la que es preciso avanzar.

(Foto: derechoenaccion.cide.edu)

[1] Véase:

https://www.ipsos.com/sites/default/files/ct/news/documents/2017-10/En%20que%20instituciones%20confian%20los%20peruanos.pdf

[2] Fundación para el Debido Proceso Legal. Controles y descontroles de la corrupción judicial. Evaluación de la corrupción judicial y de los mecanismos para combatirla en Centroamérica y Panamá. Estados Unidos de América, 2007.

[3] Caballero Juárez, José, Gregorio, Carlos, Popkin, Margaret y otros. El acceso a la información judicial en México: una visión comparada. Universidad Nacional Autónoma de México, DPLF, Instituto de Investigaciones para la Justicia, y Open Society Institute. México, 2005.

Dejar una respuesta