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Lima,
2 de noviembre del 2004 |
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Estupor y rechazo ha causado el espectáculo ocurrido el
pasado sábado 27 cuando diversos abogados se
enfrentaron violentamente entre ellos así como
con la Policía Nacional.
El contexto era el escrutinio de los
votos de las elecciones para elegir a los órganos
de gobierno y control del Colegio de Abogados de
Lima (CAL) para el periodo 2005-2006. Lamentablemente una serie de
sucesos conllevaron a que el Comité Electoral
anulase las elecciones, hecho inédito en los últimos
años. Se han expuesto diversas razones para
ello: propaganda y proselitismo electoral en
pleno acto de elección, ingreso violento por la
puerta de la cafetería del CAL, agresiones físicas
entre abogados, presencia de personas extrañas
en los lugares de
votación (todos los diarios,
28 de noviembre). Los sucesos ocurridos el pasado
27 han sido un hecho vergonzoso que desprestigia
aun más la profesión de la abogacía. Demás
está decir que el Colegio de Abogados de Lima
queda con una imagen deplorable a raíz de los
actos mencionados, que se agregan a lo que le ha
venido pasando en los últimos años: un
creciente descrédito y la pérdida de
influencia en la toma de decisiones
que atañen al sistema de justicia. Lo ocurrido debería llamar a la
reflexión al gremio de los abogados acerca del
rechazo que generan y que es de responsabilidad
de muchos de ellos y del servicio que ofrecen a
la comunidad, no pocas veces mediocre e
insuficiente. Precisamente, cualquier esfuerzo serio en proponer mejoras
en el sistema de justicia debe abordar la
problemática de los profesionales del Derecho,
pues a menudo estos han jugado un rol inadecuado
en las reformas ocurridas en los últimos años. |