Lima, 2 de diciembre del 2004

El Presidente chileno, Ricardo Lagos, aprobó esta semana la reparación a los presos políticos y torturados en Chile durante la dictadura del ex General Augusto Pinochet, información que se ha hecho pública en el Informe de la Comisión de la Tortura. “Se terminó el silencio, se desterró el olvido, se reivindicó la dignidad”, señaló el mandatario. Lo más importante de este proceso es que el Presidente admitió la responsabilidad del Estado, y anunció tres tipos de reparaciones para las 28 mil personas, cuyo testimonio fue aceptado por la Comisión, y aclaró que estas medidas apuntan a “sanar las heridas y no a reabrirlas”. Lagos señaló la creación de un Instituto Nacional de Derechos Humanos, la eliminación de los antecedentes prontuariales, el restablecimiento de la honra pública y de los derechos ciudadanos. Anunció pensiones vitalicias para las víctimas, beneficios en salud (también mental), vivienda y educación. Se otorgó asimismo la posibilidad de que descendientes directos de las víctimas reconocidas por el informe puedan ser eximidos del servicio militar, cuando lo requieran.

Al anuncio de las reparaciones se suma el hecho de que el Pleno de la Corte de Apelaciones de Santiago, resolvió desaforar al ex General Augusto Pinochet, para que sea investigado por su responsabilidad en el asesinato del General (r) Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert, muertos en Argentina en 1974. El pleno habría tomado esa decisión porque existen elementos suficientes que vinculan al dictador Pinochet con el asesinato.

El importante reconocimiento presidencial chileno sintoniza con el realizado por la Marina y los Carabineros respecto de actos de tortura cometidos por sus efectivos en las bases militares y fuera de ellas. La gran ausente en el mensaje presidencial es la decisión de investigar y sancionar a los responsables de tan horrendos crímenes. Pero, a pesar de ello y con informe en mano, los chilenos nos están llevando varios pasos adelante en lo que respecta a reparación a las víctimas. En nuestro país, a pesar de que desde hace un año se ha emitido  el informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, poco o nada se ha avanzado en materia de reparación y judicialización de casos. ¿Qué dirán ahora los políticos que buscan en Chile el norte que necesita nuestro país para salir adelante? ¿Querrán imitar al Gobierno chileno en cuanto a las medidas adoptadas o seguiremos también en este tan importante tema, a la cola de otras democracias latinoamericanas y mundiales? Aún estamos a tiempo de rectificar rumbos, las víctimas peruanas merecen ser reparadas y sus casos judicializados.
(Antonio Salazar García)