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Junio ha sido un mes importante para muchas de las personas procesadas o condenadas por sus vínculos con Vladimiro Montesinos y su red de corrupción. José Lizier, dueño del velero Karisma en el que fugó Montesinos; Percy Escobar, el Juez que favoreció a Montesinos en procesos judiciales claves; Vicente Silva Checa, que vendió el CCN a las Fuerzas Armadas; Mary Grace Riggs, compañera sentimental de Montesinos; y, Ernesto Gamarra, ex Congresista de la República; son los últimos personajes que han salido libres o se les ha otorgado el arresto domiciliario.
La lista se puede incrementar en los próximas semanas ya que el Poder Judicial tiene una larga lista de pedidos de semilibertad, variación de detención efectiva por comparecencia o detención domiciliaria; como los solicitados por Laura Bozzo, Jacqueline Beltrán, Agustín Mantilla, Walter Chacón, Luis Bedoya de Vivanco y Luis Duthurburu.
Pero no todas son libertades o variaciones de medidas, también el Poder Judicial sigue procesando y condenando a algunos de los integrantes de dicha red de corrupción. Una de las últimas sentencias emitidas por las Salas Anticorrupción, es la que recibió el mismo Vladimiro Montesinos, quien ha sido condenado a quince años de prisión.
Como podemos ver el Sistema Judicial Anticorrupción, sigue su curso, pero a diferencia de la década pasada, el sistema procura respetar las garantías del debido proceso, para lo cual, a toda persona que se encuentra procesada o condenada se le toma en cuenta las debidas garantías para un proceso justo y dentro de los márgenes internacionales del respeto a los derechos del procesado o condenado. Ello motiva incluso, que a pesar de que se encuentre establecida la comisión de un delito, muchas personas obtienen su libertad o se les
varía la medida de detención establecida. Tal accionar es propio de un estado de derecho, en donde lo importante no es la persecución política sino la sanción debida frente al ilícito penal cometido.
(Antonio Salazar García) |