Lima, 01 de julio del 2004

El día 24 de junio pasado, el Congreso de la República dio un paso importante en cuanto a la siempre postergada reforma del sistema procesal penal. Así, el Pleno de dicho organismo delegó facultades al Poder Ejecutivo por 30 días para que legisle, corrija defectos y apruebe el proyecto de Código Procesal Penal.

Cabe indicar que el Anteproyecto, elaborado por una comisión convocada a iniciativa del presente gobierno, busca establecer un nuevo modelo procesal, en la línea de lo que es la protección de derechos fundamentales en el ámbito constitucional e internacional. Así, se resalta en su exposición de motivos que las grandes líneas rectoras de nuevo modelo son:

  • la separación de funciones de investigación y juzgamiento;

  • el impedimento de la procedencia de oficio del juez;

  • el impedimento de juzgar a persona distinta del acusado; ni en base a hechos no imputados;

  • la vigencia de los principios de contradicción e igualdad;

  • el pleno respeto de la oralidad; y,

  • la libertad del imputado como regla general.

Por esto, la voluntad del Poder Legislativo y Ejecutivo por promulgar el Código Procesal Penal llama la atención gratamente, más aún considerando los tantos intentos fallidos por contar con un marco normativo que nos coloque a la par de otras reformas desarrolladas en América Latina.

Sin embargo, no basta un nuevo código para un cambio estructural, puesto que son necesarias otras importantes reformas que contribuyan a implementar con éxito el nuevo modelo procesal. En ese sentido, la labor de la Policía, el Ministerio Público, el Poder Judicial y demás instituciones del sistema serán determinantes en la búsqueda de una nueva justicia penal.
(César Bazán Seminario)