Lima, 11 de noviembre del 2004

La semana pasada comentábamos en una nota el saqueo y quema de 17 centros nocturnos por parte de dos mil pobladores en Juliaca, Puno (ver Saqueo y quema de discotecas en Juliaca: ¿Hasta cuándo el vandalismo?”). En dicha oportunidad, denunciamos la ausencia de una respuesta oportuna y adecuada desde el Estado y la propia sociedad civil, junto con la existencia de una cultura de desprecio por la ley. Nos preguntábamos entonces, “¿qué estaba esperando el Estado y la ciudadanía para reaccionar?, ¿qué nuevos actos de saqueo y vandalismo deben ocurrir para que el Estado adopte medidas y acciones para que no se repitan estos actos?”.

Esta semana constatamos con satisfacción, que la reacción vino del Comité Provincial de Seguridad Ciudadana de Juliaca, integrado por las autoridades locales y políticas, y dirigido por el alcalde provincial Miguel Ramos. Los miembros de esta instancia, acordaron el cierre definitivo de todos los locales nocturnos, entre bares, prostíbulos, night clubes, discotecas y chicherías (La República, 05/11/04).  Asimismo, dicho comité ha solicitado a entidades como Sunat, Ministerio de Trabajo, Fiscalía y Registros Públicos que sean más severos en la fiscalización de estos negocios.

Nos hemos enterado por la prensa local que varios días después de los lamentables hechos que sacudieron Juliaca, las autoridades clausuraron 4 de estos cuestionados negocios (en Juliaca hay más de 100 establecimientos),  pese a la tenaz resistencia de sus propietarios (La República, 07/11/04). Agrega la fuente que en dichos operativos, se intervino a 16 personas indocumentadas, en su mayoría mujeres, y se incautó muebles y artefactos de dudoso origen.

Es oportuno hacer referencia a las declaraciones del Presidente de la Corte Superior de Justicia de Puno, Ricardo Salinas, quien informó que las acciones de amparo presentadas por supuestas asociaciones de propietarios de clubes nocturnos se declararon infundadas (La República, 05/11/04). Mostrando las resoluciones de los jueces refirió, que en el caso de Juliaca los dueños de los establecimientos interpusieron hasta seis acciones de amparo con el pretexto de que el cierre ordenado por el Consejo de Juliaca afectaba su derecho al trabajo (El Comercio, 06/11/04).

Saludamos la respuesta por parte de las autoridades competentes, tarde pero necesaria. De igual manera nos parece positivo, que dicha respuesta no haya sido dispersa y aislada, sino que ésta se haya canalizado a través del Comité Provincial de Seguridad Ciudadana de Juliaca en forma “coordinada”. Ciertamente, no se han solucionado todos los problemas de seguridad ciudadana en Juliaca, sin embargo, consideramos que se ha dado un “primer paso” importante.
(Juan Carlos Ruiz Molleda)