Lima, 18 de noviembre del 2004

La Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema, presidida por el doctor Robinson Gonzáles, en una lamentable actuación procesal, ha decidido, luego de un año, que no es competente para pronunciarse sobre el pedido de archivamiento de proceso, solicitado por los accionistas de la empresa Luchetti en la causa donde consideran que no es delito ir a “conversar” al despacho de Vladimiro Montesinos sobre el proceso judicial que seguían con la Municipalidad de Lima (La República, 18 de noviembre).

“El tiempo es oro”, reza un dicho popular, pero a los integrantes de esta Sala Suprema parece importarles muy poco el resolver luego de un año una solicitud con relación a un caso de presunta corrupción. Y, sobre todo, es mucho más lamentable saber que la demora judicial ha jugado a favor de la impunidad, ya que el presente caso podría prescribir en los próximos meses.

Por su parte, el doctor César Pantoja, Procurador Adjunto Anticorrupción, considera que con esta decisión la Corte Suprema “ha eludido su responsabilidad de pronunciarse respecto de si hubo o no delito de instigación al tráfico de influencias”. Lo sucedido es sumamente grave, ya que no sólo va contra una correcta administración de justicia, sino también pone en cuestión la efectividad de la lucha anticorrupción y el rol del Poder Judicial en ella.
(Cruz Silva Del Carpio)