Lima, 25 de noviembre del 2004

Esta semana el Presidente de la Corte Superior de Lima, Víctor Mansilla Novella, señaló “que en los dos últimos años se ha desperdiciado un poco de tiempo en el proceso de la reforma judicial”. Asimismo, dijo: “se pudo haber hecho más, el Dr. Sivina como los presidentes de las Cortes, pudimos haber hecho más, y eso creo que es una desilusión al término de nuestra gestión” (Gestión, 24/11/04).

Las declaraciones del Dr. Mansilla, además de ser autocríticas, nos invitan nuevamente a reflexionar acerca del momento actual en que se encuentra la reforma de la justicia. En este sentido, es importante recalcar que varios han sido los esfuerzos realizados, aunque no suficientes, para mejorar la actuación de los principales órganos que conforman el sistema de justicia peruano, comenzando por el Poder Judicial y el Ministerio Público. Son varias las propuestas formuladas, como el Informe presentado por la Comisión de Reestructuración del Poder Judicial, las “Políticas de Estado para el cambio estructural en el Poder Judicial” elaborado por el Acuerdo Nacional y  el “Plan Nacional de Reforma Integral de la Administración de Justicia” elaborado por la Ceriajus.

De los tres documentos señalados, definitivamente, el Plan Integral realizado por la Ceriajus es una pieza fundamental, dado que, además de haber sido producido por casi todas las instituciones integrantes del sistema de justicia, debido a su composición plural, ha propuesto medidas no sólo capaces de ser implementadas a largo y mediano plazo, sino también en un período corto y algunas incluso sin costo alguno. Sin embargo, en los últimos meses se ha venido hablando de una cierta parálisis de la reforma, debido a la falta de una pronta implementación de las medidas planteadas por la Ceriajus, lo cual da una imagen de inacción de parte de las diferentes instituciones involucradas, sobre todo, si se tiene en cuenta tal como dijimos, que muchas de las propuestas implican un “costo cero”.

De esta manera, es necesario atender, que muchos son los responsables de la demora en la “reforma judicial”, lo que ha generado una falta de resultados que puedan ser observados y valorados por la población, pues sin duda, la opinión de la ciudadanía es un componente fundamental en cualquier proceso de reforma. En este sentido, afirmaciones como las del doctor Mansilla, indicando que “los magistrados son los únicos responsables para levantar su imagen” resulta importante, pues el avance de esta reforma depende en gran parte de la actuación de quienes administran justicia.

Consideramos que todavía estamos a tiempo para impulsar la tan esperada reforma y que ésta no se quede inmóvil, y así, no se retroceda en lo que hasta ahora se ha podido avanzar. Por ello, es fundamental no solo contar con buenas propuestas, sino también con la voluntad de quienes son parte del Sistema de Justicia y con una activa participación ciudadana.
(Gabriela Ramírez Parco)