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Lima, 27 de enero del 2005 |
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La
hora de la justicia llegó por fin ayer en el célebre
caso de los “diarios chicha”. Transcurrido
aproximadamente un año de audiencias orales, la
Sala Superior Anticorrupción “A”, presidida
por Inés Villa e integrada por Inés Tello y
Marco Ventura, condenó a los hermanos Moisés y
Alex Wolfenson, ex propietarios de El
Chino, y a José Olaya, ex director de El
Tío, a cinco años de prisión efectiva por
recibir dinero del Estado para difamar a los políticos
de oposición al régimen corrupto de Alberto
Fujimori. Ellos fueron encontrados culpables de
complicidad en peculado, asociación ilícita
para delinquir y delito contra la tranquilidad pública. Por
su parte, Vladimiro Montesinos, José Villanueva
Ruesta y Elesván Bello fueron condenados a 8 años
de cárcel por la comisión de los delitos de
peculado, asociación ilícita, falsedad genérica
y contra la fe pública, mientras otros
encausados recibieron penas que fluctúan entre
5 y 2 años de cárcel, penas que no en todos
los casos serán efectivas (Rozas Bonicelli,
Wilbert Ramos, entre otros). Miriam Ravenna y
Fiorella Olaya fueron absueltas debido a que el
delito de receptación que se les imputaba había
prescrito, en tanto el ex secretario de
Montesinos, Mario Ruiz Agüero, fue eximido de
pena al haberse acogido a los beneficios de la
Ley de Colaboración Eficaz. A diez personas se
les reservó la sentencia por hallarse enfermos
o prófugos (Ibárcena, Borobio, Bresani, entre
otros) El
colegiado anticorrupción estableció, asimismo,
que la reparación civil que deberá ser pagada
por los condenados asciende a 4 millones 150 mil
nuevos soles, y que las empresas periodísticas
involucradas como terceros civilmente
responsables deberán restituir al Estado
diversos montos que sumados superan la cifra de
30 millones de soles. Si
bien varios de los condenados han impugnado la
sentencia, por lo que la correspondiente Sala de
la Corte Suprema deberá revisar el caso y
pronunciar, en las próximas semanas, el fallo
definitivo, es necesario destacar la importancia
de la sentencia emitida ayer. El país esperaba
con ansias la decisión jurisdiccional, en la
medida en que es de todos conocido el nivel de
envilecimiento del periodismo y de distorsión
de la deliberación pública a que se llegó
durante el Fujimorato, sobre la base del control
político de la prensa venal. La
sentencia de la Sala Anticorrupción “A”, al
establecer la verdad de lo sucedido con los así
llamados “diarios chicha” –sinónimos de
difamación y ruindad– y sancionar a sus
propietarios, gestores y promotores, contribuye
a la regeneración moral de la sociedad peruana. |