Lima, 24 de febrero del 2005

Según refiere la página Web del Poder Judicial (22/02/2005), aprovechando la reciente Ley 28434 que permite la coexistencia de Jueces de Paz y Jueces de Paz Letrados, la Oficina Nacional de Apoyo a la Justicia de Paz (ONAJUP) viene preparando la instalación de este tipo de juzgados en ciudades de gran densidad urbana, para lo cual estaría realizando los estudios necesarios.

En principio, esta clase de noticias merece destacarse y el hecho referido debe apoyarse ya que tiene como finalidad facilitar a la población un mejor acceso a la justicia, lo cual fue una de las recomendaciones más importantes de la Ceriajus que el Congreso de la República recogió a través de la mencionada Ley.

Asimismo, es importante que se hagan los estudios previos que aseguren que la figura del Juez de Paz funcione en las ciudades tan bien como ha venido funcionando en zonas rurales, lo cual por cierto no será fácil debido a lo complejo que puede ser identificar el perfil de un juez de paz urbano que cumpla adecuadamente sus labores.

Los casos  de las provincias de Arequipa y Trujillo donde existen jueces de paz urbanos no son precisamente el mejor ejemplo de lo que debería hacerse. Las constantes quejas de la población (especialmente en Arequipa) permiten señalar que esa clase de Jueces de Paz no es la que debe promoverse ya que no sólo no ayudan sino que desprestigian al Poder Judicial.

Por lo señalado, creemos que la ONAJUP tiene una seria responsabilidad en establecer cuidadosamente cómo debe ser el juez de paz urbano y no copiar otras realidades en las cuales la Justicia de Paz está recién en proceso de consolidación. Asimismo, esperamos que se le dedique igual atención a la Justicia de Paz rural que tan olvidada ha estado por el Poder Judicial.
(Javier La Rosa Calle)