Lima, 10 de marzo del 2005

El pasado 8 de marzo, la Comisión parlamentaria de estudio del Plan Nacional de Reforma Integral de la Administración de Justicia de la Ceriajus, que preside el congresista Fausto Alvarado, propuso al país una Declaración por la Justicia como un “compromiso de continuar con el proceso de reforma que se expresa en el Plan… Ceriajus”. Frente a ello el equipo profesional del Consorcio Justicia Viva manifiesta públicamente lo siguiente:

1.       Respaldar esta Declaración por la Justicia, por las siguientes razones:

  1. Porque supone una iniciativa desde un Poder del Estado dirigida a generar consenso político y social en torno a una agenda pendiente e impostergable: la reforma democrática del sistema de justicia.
  1. Porque reafirma que el punto de partida de dicha reforma de la justicia es el Plan Nacional de Reforma Integral de la Administración de Justicia de la Ceriajus. Esto es muy importante frente a la resistencia a implementar dicho Plan de Reforma mostrada por diversas instituciones del sistema de justicia, como la Corte Suprema.
  1. Porque reafirma la orientación democrática de la reforma judicial pendiente: i) respeto a la independencia de los jueces; ii) acceso igualitario a la justicia, en el marco del respeto a nuestra realidad multicultural; iii) protección de los derechos humanos; y iv) control y sanción de los excesos del poder y la corrupción. Se reafirma así que la reforma judicial es indispensable para el fortalecimiento de la democracia.

2.      También consideramos positivo que esta Declaración por la Justicia haya reafirmado, entre otras cosas, que:

  1. Se aspira a tener una Corte Suprema “definida por su rol central en el desarrollo de la jurisprudencia y de los grandes principios que otorguen predictibilidad…”, función que no cumple en la actualidad. Por ende, la reforma judicial supone un cambio sustancial en el diseño, la composición y funciones de la Corte Suprema.
  1. El Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) debe encargarse del control disciplinario externo de todos los jueces y fiscales. Sin embargo, cabe advertir que, si bien somos partidarios del control disciplinario externo, previamente el CNM deberá ser sometido a una profunda reforma en su composición, fiscalización y funciones, ante el pésimo desempeño del actual CNM.
  1. Es indispensable contar con una Ley de Carrera Judicial y Fiscal, a fin de propiciar al interior del Poder Judicial y el Ministerio Público la “meritocracia” tantas veces reclamada. En ese sentido, esta carrera judicial y fiscal establecerá, entre otros aspectos, un sistema permanente de evaluación y control de los magistrados.
  1. Se respaldan las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) que sobre justicia la Ceriajus hizo suyas: i) que los juzgados y fiscalías del subsistema de derechos humanos sean a dedicación exclusiva y que cuenten con los recursos necesarios; ii) que se continúe con el plan nacional de intervenciones antropológico forenses (exhumaciones); y iii) que la Academia de la Magistratura diseñe un programa de formación en derechos humanos para jueces y fiscales.
  1. La justicia militar pase a formar parte del Poder Judicial y deje de ser parte de las Fuerzas Armadas, conforme ya ha sido aprobado por la Comisión de Constitución del Congreso. Además, el Tribunal Constitucional ya ha señalado el derrotero y los principios que el Congreso debe tomar en cuenta al legislar sobre la justicia militar.

3.      Discrepamos de la Declaración por la Justicia, pues consideramos que no se han realizado suficientes avances sustanciales en el ámbito normativo ni en el de las medidas concretas por parte de las instituciones del sistema de justicia. Entre otras aspectos, consideramos que no ha habido avances sustanciales en:

  1. La reforma constitucional de la justicia. Pese al tiempo transcurrido, el Pleno del Congreso aún no discute ni aprueba la reforma constitucional que propuso la Ceriajus.
  2. Reforma procesal penal. La carencia de liderazgo por parte de la Fiscalía de la Nación en el proceso de implementación del nuevo Código, a pesar que el rol del Ministerio Público en el nuevo modelo es central, hace ver con preocupación el proceso de implementación del mismo.
  3. Abogados de oficio. La inacción del Ministerio de Justicia por mejorar y ampliar el servicio de defensa pública, otra de las piezas claves en la reforma procesal penal en curso.

4.      Finalmente, coincidimos con la Declaración por la Justicia al considerar que el proceso de reforma judicial “debe ser respaldado con mucho mayor vigor por todas las fuerzas políticas democráticas”. En un país con una historia de sujeción judicial ante el poder como el Perú, es indispensable que los partidos políticos se comprometan, en los hechos, con una auténtica refundación de la justicia.

Lima, 10 de marzo del 2005