Lima, 16 de junio del 2005

La semana pasada, el Poder Judicial presentó su proyecto de presupuesto al Ministerio de Economía y Finanzas, documento en el que plantea prácticamente duplicar su asignación para el próximo año. En efecto, de los 635 millones de nuevos soles que tienen como presupuesto para el 2005, la judicatura prevé recibir 1.167 millones de nuevos soles para el 2006 (El Peruano, 13/6/2005).

Ello puede complejizar la elaboración del presupuesto del sector público, pues el Tribunal Constitucional determinó que es competencia del Poder Judicial presentar su proyecto de presupuesto al Ejecutivo, sin que este último lo modifique, para su posterior sustentación ante el Congreso. Junto a ello, además, el Tribunal Constitucional formuló dos exhortaciones, aún sin concretar, y que precisamente se formularon con el fin de brindar equilibrio al fallo: i) una política judicial a ser elaborada por el mismo Poder Judicial (guía de su accionar y sustento técnico para la aprobación de su presupuesto en el Congreso), y ii) la dación de una ley de coordinación entre el Ejecutivo y el Judicial en cuanto al presupuesto de este último.

En el fondo del asunto, no tendría nada de malo que el Poder Judicial duplique su presupuesto si el destino es la reforma; pero ello no ha sucedido así. El proyecto de presupuesto judicial prácticamente no considera las medidas de reforma desarrolladas por la Ceriajus. En lugar de ello, la razón de casi duplicar el presupuesto recae en la propuesta de crear 291 órganos jurisdiccionales, cubrir algunos gastos remunerativos y, en menor medida, capacitar al personal. Esta actitud mereció críticas por parte del congresista Fausto Alvarado quien señaló que los fallos injustos continuarán a pesar del incremento de recursos (Gestión 13/6/2005).

Sería bueno reclamar una mejor asignación de prioridades dentro del presupuesto judicial 2006, así como una mayor transparencia pues el Poder Judicial no ha hecho públicas sus intenciones de financiamiento. Habría que agregar que el recientemente aprobado crédito suplementario otorga una asignación “especial” para el Poder Judicial, aunque no se ha dado a conocer el detalle del monto (La República, 16/6/2005). De todas formas, es un aumento más que brinda poca transparencia a la gestión pública.

Aún hay tiempo para que el Poder Judicial presente una propuesta alternativa. El Ejecutivo debe entregar al Congreso a más tardar a fines de agosto el anteproyecto de ley de presupuesto del sector público. Consideramos que planteando las debidas instancias de coordinación entre los tres poderes del Estado (habida cuenta que el Legislativo tiene la voz final, al corresponderle la aprobación del presupuesto), todavía es posible dar un giro al presupuesto a favor de la reforma y no tener que esperar simplemente más de lo mismo.
(
Wilson Hernández Breña)