Lima, 23 de junio del 2005

En unos 60 días debe iniciarse el juicio oral contra Andrónico Luksic Craig, Gonzalo Menéndez Duque y Fernando Pacheco Novoa, altos directivos de la empresa chilena Lucchetti, por el presunto delito de tráfico de influencias, en virtud de la decisión de la Primera Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema, que resolvió por la no prescripción de dicho delito.

Mientras la defensa del principal directivo de la empresa Lucchetti, Andrónico Luksic, evalúa la posibilidad de neutralizar la resolución mencionada, el empresario, como respuesta a la resolución judicial, afirmó que los problemas judiciales que afronta en el Perú, forman parte de una oscura campaña desarrollada en su contra, tras la frustrada incursión de su firma Lucchetti en nuestro país. “Es la primera vez que hablo del problema del Perú. Nunca antes había querido hacerlo, pero ahora realmente he sido víctima de una campaña sórdida”, indicó al diario La Tercera de Chile. “Podré ser un empresario duro, pesado, gordo y hartado, pero jamás he sido un corrupto”, señaló Luksic, tras remarcar que las autoridades judiciales le cambiaron el fallo que tenía a su favor, por uno adverso. Agrego que la raíz de sus problemas radica en su nacionalidad Chilena, afirmando que sus connacionales que conocen el Perú saben que siempre ha existido un resentimiento por parte de los peruanos hacia los de su país. El empresario sostuvo que el Perú le ha significado vivir una pesadilla la cual espera que sus compatriotas no atraviesen en el futuro (Gestión  20/06/05)

En sus declaraciones, admitió que sostuvo encuentros con el “Doc” hasta en tres oportunidades, pero niega haberle pagado US$ 2 millones o entregado dinero alguno (Peru21 20/06/05). Como respuesta a lo dicho por el empresario, el procurador adjunto ad hoc, Héctor Gutiérrez-Ballón, manifestó: “pedimos al señor Luksic que sea más honesto y afronte los cargos que se le atribuyen porque las pruebas encontradas demuestran su responsabilidad” (Peru21,  21/06/05)

Entramos a una etapa decisiva en el presente proceso judicial, el cual va a ser visto por la Sala Anticorrupción A, que preside la doctora Inés Villa Bonilla. Somos conscientes de la capacidad profesional de las magistradas que conforman dicha Sala Especial. Sabemos que ante dicha instancia judicial los directivos de Lucchetti y sus abogados van a encontrar las garantías que les aseguren un debido proceso, con lo cual los acusados puedan probar su inocencia o el Ministerio Público probar su responsabilidad. Estaremos atentos al desarrollo del proceso y a la actuación de todos los sujetos que intervienen en tan importante proceso anticorrupción.
(Antonio Salazar García)