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Lima, 21 de julio del 2005 |
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El
martes 19 de julio, nuestro país vivió
nuevamente una nueva jornada de protesta
ciudadana. Miles de hombres y mujeres, de todas
las edades y de diferentes organizaciones
sociales, laborales y barriales, se dieron cita
en el Paseo de los Héroes Navales en Lima y en
otros lugares del país, como Arequipa,
Chiclayo, Cusco, Ica, Puno y Tacna; para decir
¡¡ BASTA YA, A LA CORRUPCIÓN Y A LA
IMPUNIDAD!!, ¡¡FUERA LOS MAGISTRADOS
CORRUPTOS!!, ¡¡FUERA LOS CONGRESISTAS
CORRUPTOS!! El
sentimiento de indignación ciudadana era
necesario especialmente ahora que es evidente
que los tres poderes del Estado, el Ejecutivo,
el Legislativo y el Judicial, han demostrado no
solamente incapacidad para enfrentar a la
corrupción sino que incluso con sus actos habrían
encubierto y protegido a los corruptos de ayer y
de hoy, que son los corruptos de siempre. En
su intervención, Monseñor
Luis Bambarén gestor e impulsor de la marcha,
fue enfático en señalar que la sociedad también
es culpable de las deficiencias en la lucha
contra la corrupción porque se mantiene en
silencio y tolerante frente a dichas prácticas.
Manifestó que “debemos crear conciencia y
regenerar moralmente al país, la ciudadanía
debe estar alerta y no nos debemos dejar engañar
por esos lobos disfrazados de caperucita
roja”. Agregó finalmente, “no debemos
darles espacio a los mediocres, timoratos,
encubridores e hipócritas que disimulan y
amparan la corrupción”. Este
sentimiento de indignación ciudadana, expresado
en las calles de diferentes lugares del país,
nos demuestra que los hombres y mujeres del Perú
tenemos en nosotros mismos una gran
reserva moral, la que no debe ser minada por
nada ni nadie, menos por aquellos dirigentes políticos
y congresistas que nada han hecho por el Perú y
que ahora tildan de comunistas o marxistas a
todo aquel que protesta por lo que considera
injusto, dañino o perjudicial para el país. Por
ello, fue gratificante escuchar a los jóvenes,
en la persona de Candelaria Ríos y Martín
Soto, quienes exigieron cambios en la clase política
y sanción para los que defraudan los intereses
de la población. “Queremos un país sin
exclusiones y que se nos permita participar en
las decisiones que tienen que ver con nuestro
futuro”, señalaron. El
gran reto ahora es mantener encendida esa gran
antorcha de la indignación, seguir construyendo
organización social para enfrentar a la
corrupción y a la impunidad, principales lacras
que afectan a nuestra sociedad. Desde Justicia
Viva seguiremos difundiendo los diferentes
aportes e iniciativas de la sociedad civil y en
especial las denuncias que sobre casos de
corrupción nos haga llegar la ciudadanía; y,
les guste o no a algunos magistrados que protegen a la corrupción,
seguiremos atentamente sus actuaciones
judiciales. No
queremos terminar esta nota sin reconocer el
enorme mérito de la prensa nacional de difundir
y sobre todo denunciar los hechos de corrupción
y a sus perpetradores; pero especialmente
felicitarlos por el pronunciamiento del Consejo
de la Prensa Peruana leído en el plantón de
protesta y por la importante cobertura a la
misma. |