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Lima, 01 de septiembre del 2005 |
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Terminó
agosto y cayó el telón en materia
presupuestal. En lo referente al servicio de
justicia, se estrena una nueva obra con dos
protagonistas hostiles: el Poder Judicial (PJ),
que vio reconocida por primera vez la potestad
de elaboración autónoma de su proyecto de
presupuesto; y el Ministerio de Economía y
Finanzas (MEF), que vio compartida, no muy pacíficamente,
su facultad de elaboración presupuestal (ver: Especial
sobre presupuesto del PJ). El
incumplimiento de la exhortación del Tribunal
Constitucional respecto a la aprobación de una
ley de coordinación entre los dos poderes
involucrados, generó la inexistencia de un único
guión; por lo que estamos asistiendo a una obra
heterodoxa: los protagonistas no responden a una
trama común, en la que los distintos roles se
presentan armónicamente para buscar el respaldo
del Congreso. Al contrario, cada uno ha dicho su
verdad, siendo que, de partida, el MEF se
encuentra en una posición de ventaja, en la
medida en que su propuesta está referida a todo
el bosque, mientras que la del PJ sólo se ocupa
de un árbol. En tal contexto, la ciudadanía
asiste al espectáculo con cierto escepticismo. Así
tenemos que, con una estrategia que privilegió
la postura individual, el PJ plantea desde
comienzos de junio la duplicación de su
presupuesto, pasando a 1,249 millones de soles
(97%). En esta cifra, además, los recursos
directamente recaudados por el PJ se elevan en
un 2% (de 78 a 80 millones), en tanto que los
solicitados al Tesoro Público lo hacen en un
108% de 556 a 1157 millones). En esta propuesta,
brilla por su ausencia, además, la política
judicial de corto, mediano y largo plazo, que la
sentencia del Tribunal Constitucional exhortó a
establecer al PJ, con lo que nadie sabe cuál es
el norte que persigue este barco, o, desde otro
ángulo, todos conocemos que continúa en la
ruta de siempre, porque la carta de navegación
oculta carece de un impulso reformador. De
otro lado, si echamos un vistazo hacia atrás,
la evolución del presupuesto judicial ha sido
la envidia del resto de pliegos, puesto que,
dentro de las limitaciones fiscales que sufren
todos, del 2001 al 2005 ha crecido en un 44% (de
444 a 641 millones), siendo que los recursos
directamente recaudados han pasado de 77 a 78
millones y los proporcionados por el Tesoro Público
han pasado de 367 a 563 millones, para el mismo
período. Lo que se extraña desde el público y
los otros actores gira alrededor de las mejoras
que deberían haber acompañado este trato
presupuestal favorable. Por
su parte, el MEF ofrece 673 millones de soles
para el 2006, incrementando en 5% (32 millones más)
los recursos concedidos para el presente año.
Ciertamente que la suma es un tercio del
incremento otorgado entre el 2004 y el 2005
(15%), por lo que los protagonistas monologan
con posiciones extremas que los reflejan
pensando en sí mismos y no en el tan mal traído
bien común. A
resultas de lo dicho, desde la sociedad hemos de
comenzar deplorando el espectáculo al que
asistimos. Ninguno de los Poderes ha asumido su
papel pensando en el interés general y forjando
los espacios para que se lleve a cabo la
imprescindible coordinación que demuestre el
interés del Estado en apoyar decididamente la
construcción de un servicio de justicia probo,
eficiente y transparente. Lo
razonable en los primeros actos de esta obra era
evitar el guión ganador-perdedor, para jugar
articuladamente por la alternativa
ganador-ganador, utilizando las horas que
hiciera falta en reuniones conjuntas para
concordar las limitaciones presupuestarias con
la necesidad de impulso ordenado de cambios
estructurales. Ello no ha sido posible hasta la
fecha. El
escenario no tenía nada de novedoso, por lo que
las necesidades perentorias tenían que
definirse, priorizarse y valorizarse, sabiendo
que cada sol que se consiguiera iba a ser
peleado centavo a centavo por actores tan
relevantes como Salud, Educación o Seguridad
Ciudadana. Y para tener éxito en este empeño,
la única receta pasaba por acompañar al coro
unánime que clama por una mejor justicia de un
programa de reforma articulado en el corto,
mediano y largo plazo. Los insumos básicos para
ello, aprobados como Plan por la CERIAJUS,
estaban, además, reclamando su entrada en
escena. ¿Qué
queda?: escasas esperanzas de que la Comisión
de Presupuesto del Congreso decida encabezar las
coordinaciones con el PJ y el MEF para que se
permita el acceso a los mayores recursos
posibles, con el compromiso firme de orientarlos
hacia la refundación de la justicia de la que
hablaba el anterior Presidente del PJ, doctor
Hugo Sivina. En caso contrario, están
garantizados los abucheos de un público que está
muy sensibilizado contra la manera en que los
protagonistas interpretan sus papeles. Y,
entonces, habrá que cambiarlo todo hasta
conseguir materializar ese programa que apretada
pero gráficamente definió Alberto Binder señalando:
reforma
judicial para evitar la sociedad violenta y la
democracia autoritaria. |