Lima, 22 de septiembre del 2005

Personal -léase matones- contratado por los empresarios Rafael López Aliaga Cazorla y Lorenzo Souza Debarbieri, se enfrascaron en una violenta batalla campal, unos por mantener y otros por recuperar la administración de la empresa Perú Holding Turismo S.A. Ambos grupos esgrimían los mismos derechos, amparados en sendas resoluciones judiciales que les daban la razón y les autorizaban la administración de la empresa.

Como sabemos, las medidas cautelares tienen como finalidad asegurar el cumplimiento de los fines del proceso. Lamentablemente, este hecho ha demostrado, una vez más, el mal uso que se hace de este mecanismo tutelar, que deviene en medidas contradictorias cuando ambas partes en conflicto obtienen amparo judicial por decisiones de diferentes jueces. Asimismo, esta situación expresa la forma cómo actúa la defensa de las partes en conflicto: el objetivo es lograr ganar el caso, ¿el medio? cualquiera que sea.

Al respecto el abogado Juan Monroy Gálvez señaló que una de las estratagemas más frecuente de las partes enfrentadas es recurrir a juzgados de distintas jurisdicciones con el fin de obtener una medida judicial que les permita, por ejemplo, asumir el control de un bien, aunque no necesariamente hayan iniciado un proceso legal. “Se está usando la medida cautelar como un as bajo la manga”, comentó (El Comercio, 17/09/05).

Si bien la solicitud de las medidas corresponde a las partes en conflicto, la dación de las mismas es potestad de la magistratura. Son los magistrados quienes, en algunos casos, con pleno conocimiento de la estrategia judicial planteada por las partes, acceden a las mismas de manera irregular. Como sabemos, un caso como el de Perú Holding Turismo S.A., no es el único de los últimos años, basta con recordar el conflicto entre dos socios de Panamericana Televisión, quienes vivieron el mismo conflicto amparados en sendas medidas cautelares otorgadas por el Poder Judicial.

Todo esto ocurre en un escenario de gran desaprobación ciudadana del Poder Judicial. Esperemos que este nuevo caso sea profundamente investigado por las autoridades pertinentes (OCMA y CNM) y el Colegio de Abogados de Lima, y que tanto magistrados como abogados que resulten responsables, sean ejemplarmente sancionados.
(Antonio Salazar García)