Lima, 13 de octubre del 2005

La Constitución prevé, en su artículo 151, que la Academia de la Magistratura (AMAG) se encarga de la formación de jueces y fiscales para efectos de su selección. En ese sentido, el inciso c) del artículo 22 de la Ley Nº 26397, Ley Orgánica del Consejo Nacional de la Magistratura (LOCNM), exigía que para postular a un cargo en el Poder Judicial y Ministerio Público se requería haber aprobado el Programa de Formación de Aspirantes (PROFA) de la AMAG. Sin embargo, este requisito fue suspendido por la Ley Nº 27466 durante el lapso de 3 años contados a partir del 30 de mayo de 2001.

De ese modo, a fines de mayo año pasado, terminó el plazo de suspensión del requisito de aprobar los estudios de la AMAG para poder postular a cualquier cargo de magistrado, lo que dio paso a un conjunto de iniciativas dirigidas a renovar tal suspensión por considerar todavía inconveniente esta exigencia para la postulación de destacados juristas. En tal sentido, el propio Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) planteó el proyecto de ley Nº 10442/2003-CR, en el que se suspendía por 2 años más la entrada en vigencia de tal requisito.

Como muestra palpable de los efectos de tal exigencia, el CNM se dirigió a la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso de la República, el 20 de setiembre pasado, pidiéndole que se someta a debate con prioridad el citado proyecto de ley, puesto que en la última convocatoria para magistrados supremos el número de postulantes era totalmente reducido si es que se comparaba con las anteriores.

El contexto, además, apunta en la misma dirección, habida cuenta que el PROFA pretende llenar un vacío en la formación de los jueces que está regulado con mucha mayor profundidad y pertinencia en los proyectos de ley de carrera judicial que se encuentran en el Congreso, y cuyas bases fueron aprobadas por unanimidad por la CERIAJUS.

Ello se torna aún más grave si vemos que, más allá del cuestionado concurso para magistrados supremos, el CNM ha convocado, a solicitud del Poder Judicial, un nuevo procedimiento para nombrar casi 250 jueces (ver: Convocan a nuevo concurso de selección de magistrados, Vocales Supremos: aprueban (casi) sin examen escrito, Suprema selección de magistrados: saque usted sus propias conclusiones).

En ese sentido, resulta muy razonable la aprobación de la norma que suspenda nuevamente el PROFA, acompañándola de la discusión final de la ley de carrera judicial, de manera que se pueda dar una solución integral al tema, al no descuidar el componente cualitativo de quienes van a ejercer tan importante función. Sólo de esa manera podría replantearse la asignatura de la selección de magistrados en marcha y generar las condiciones para que se pueda convocar y elegir a los más aptos.

La Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso tiene la palabra, por lo que esperamos que sus integrantes se hagan cargo de un tema verdaderamente relevante, generando las condiciones para que el componente humano de la justicia sea elegido entre los mejores. Además de ello, se estaría permitiendo la implementación de una reforma verdaderamente estructural: la carrera judicial, que se regulará legalmente por primera vez en nuestra historia. Es cuestión de compromiso con la solución de los problemas de nuestra justicia.
(Alfredo Villavicencio Ríos y César Bazán Seminario)