Lima, 20 de octubre del 2005

Los periódicos del lunes trajeron la noticia que esperábamos. El pasado domingo, 16 de los 21 postulantes aptos para postular a una vocalía o fiscalía suprema rindieron la evaluación escrita. Entre ellos, 6 postulantes (5 para vocales y 1 para fiscal) lograron reunir la puntuación mínima de 65 en el promedio entre el examen escrito y la evaluación curricular, de manera que califican para pasar a la entrevista personal ante el Pleno del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) (ver resultados).

Por lo tanto, observe bien estos nombres y sus currículos, pues entre ellos podrían estar los próximos vocales y fiscal supremos titulares:

  • José María Balcázar Zelada (CV)

  • Jorge Isaías Carrión Lugo (CV)

  • Marco Tulio Falconí Picardo (CV)

  • Manuel Jesús Miranda Canales (CV)

  • Víctor Roberto Prado Saldarriaga (CV)

  • Pablo Wilfredo Sánchez Velarde (CV)

En primer lugar, de una lectura inicial de las evaluaciones preparadas tanto para postulantes a vocales como fiscales supremos, observamos que ellas cuentan con un número importante de preguntas que reflejan los criterios jurisprudenciales del Tribunal Constitucional, salas penales de la Corte Suprema y la Corte Interamericana de Derechos Humanos; asimismo, tenemos en cuenta el considerable porcentaje de casos prácticos. Ambos factores, relacionados a temas constitucionales y de razonamiento jurídico, son aspectos positivos de la evaluación escrita, que dejan una impresión favorable sobre el nivel de la misma. Empero, tal como lo ha reconocido el propio Consejo, la mejora del examen escrito pasa por un replanteamiento sobre la base de una ponencia elaborada por los postulantes.

Por otra parte, y en segundo lugar, apreciamos que el alto puntaje otorgado al currículo junto con la carencia de un sistema cancelatorio, mantiene al concurso en rumbo de colisión (ver: Suprema selección de magistrados: saque usted sus conclusiones). Ello se evidencia en que un número importante de los postulantes aprobados que muestran méritos “considerables” en sus hojas de vida, obtiene alrededor de un tercio de la puntuación del examen escrito. Asimismo, si tomamos como medida mínima 65 puntos para aprobar la evaluación escrita –tal como sucede en la evaluación curricular-, el mejor de los aspirantes se queda a 9 puntos de la valla; mientras que el postulante apto para la entrevista con nota más baja está a casi 30 puntos de distancia de tal medida. En consecuencia, como era previsible, los postulantes que obtuvieron una nota particularmente alta en la evaluación curricular, han calificado para la entrevista personal, a pesar de cualquier magro resultado en el examen escrito.

En tercer lugar, el pasado viernes 14 de octubre, salió publicada la resolución que reincorpora al Dr. José Antonio Silva Vallejo a la Corte Suprema. Esto se vincula con el concurso en marcha, puesto que en el punto cuarto de su parte resolutiva, ordena “excluir una plaza vacante de Vocal (…) de la Convocatoria Nº 001-2005-CNM”. De ese modo, la competencia no es tan reñida: restan 3 puestos en la Corte Suprema para 5 postulantes en carrera; así como 2 en el Ministerio Público para un solo aspirante.

Si bien debe reconocerse el esfuerzo de los postulantes en carrera por haber llegado hasta este punto, es imperativo que el Congreso tome cartas en el asunto (ver: PROFA: la Comisión de Justicia del Congreso tiene la palabra), puesto que el rumbo de colisión de la convocatoria así lo amerita, y sólo la Comisión de Justicia y Derechos Humanos, mediante la atención al pedido de suspensión del PROFA, puede llevar el barco a buen puerto.
(César Bazán Seminario)