Lima, 10 de noviembre del 2005

Luego de concluidas las entrevistas personales el pasado lunes 7 de noviembre (ver: Entrevistas para vocales y fiscales supremos: ad portas del fin de la evaluación), sólo se espera la decisión final del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) para saber si de este proceso 001-2005-CNM tendremos nuevos magistrados supremos. La oportunidad de contar con titulares en la máxima instancia judicial y fiscal, sin embargo, no es para la ciudadanía del todo feliz, porque el proceso de selección llevado a cabo ha sido, por sus reglas, muy cuestionado incluso por el propio CNM (ver: Suprema selección de magistrados: saque usted sus propias conclusiones), pero a pesar de ello y en contra de lo que necesita la magistratura, siguió adelante.

Sin perjuicio de lo anterior, es muy importante resaltar el paso trascendental que el CNM ha dado en las entrevistas personales. A diferencia de lo sucedido en la convocatoria 001-2004-CNM para magistrados de todos los niveles (excepto supremos), la nueva conformación del Consejo (ver: Nuevas autoridades en el CNM) ha mejorado cualitativamente esta etapa del proceso de selección.

En contraste con lo sucedido en el proceso 001-2004-CNM, ahora el CNM estructuró y dirigió las preguntas hacia temas no sólo puntuales sino también fundamentales para un magistrado, y sobre todo para un magistrado supremo. De plantear principalmente temas relacionados a datos básicos del currículo (como el nombre y los postgrados), récord de sanciones y patrimonio (ya conocidos mediante los informes solicitados al PJ y el MP por el CNM), gustos, etc., el Consejo aprovechó mejor el tiempo y preguntó centralmente sobre: el conocimiento del estado de la reforma judicial y las medidas Ceriajus, las propuestas personales y concretas del postulante para renovar el sistema como magistrado supremo, las fortalezas y debilidades del PJ y el MP, el tipo de juez que necesitamos, la relación de la judicatura con la ética y el desarrollo.

Otro punto de las entrevistas que no pasó desapercibido fue la observación hecha a José Balcázar Zelada, postulante a una vocalía suprema, sobre el supuesto plagio que habría cometido contra la tesis de licenciatura de su hijo. Por la gravedad del caso y sus implicancias, a pesar de la negación del postulante, las investigaciones deben continuar para determinar si incurrió o no en plagio, y de comprobarse, debería ser sancionado.

Ahora sólo queda esperar los resultados. Si bien es cierto el Consejo ha acertado  en las materias objeto de las entrevistas personales, es necesario que ese primer paso sea seguido por una decisión acertada de elección (o no elección) de nuevos magistrados titulares supremos. Para ello, el CNM debiera tener en consideración lo que los postulantes mostraron como fortalezas y debilidades en la entrevista personal y el proceso en general. De esa forma, y siendo que están en juego los cargos más altos de la magistratura, el CNM debería nombrar sólo a quien(es) hayan alcanzado los requerimientos que el puesto exige; caso contrario, el Consejo debiera no nombrar; por un lado, para seguir aguardando la llegada de quienes cumplan las expectativas, y por otro, para no tener que posteriormente someter a un procedimiento sancionador a algún postulante a causa de cuestionamientos presentados en el proceso de selección que ya el CNM está conociendo.

Finalmente, tenemos que insistir en el cambio de reglas del proceso de selección, ya que la existencia de un examen de capacidades que no sea eliminatorio, así como el que dicho examen no sea reemplazado por uno más práctico y creativo (sin contar que la evaluación del currículo pesa ahora aun más que la evaluación de conocimientos), sin duda ha tergiversado no sólo la evaluación que debe efectuarse a quienes postulan a magistrados supremos, sino que además reduce la capacidad de convocatoria de los mejores profesionales (salvo contadas excepciones). En ese sentido, sigue siendo tarea pendiente del Congreso de la República y del CNM reformar las reglas del proceso de selección y nombramiento de magistrados.
(Cruz Silva Del Carpio)