Lima, 17 de noviembre del 2005

Desde octubre del año pasado el Congreso de la República estaba obligado a legislar sobre la justicia militar para definir su competencia y su nueva organización. Así lo ordenó la sentencia del Tribunal Constitucional que declaró inconstitucional la organización de los tribunales castrenses.

El hecho es que se acaba de aprobar en el Congreso la delegación de facultades de éste para que el Poder Ejecutivo dicte mediante decreto legislativo un Código Penal Militar-Policial. El Congreso de la República ha renunciado a cumplir con su principal obligación constitucional y eso no es otra cosa que una abdicación de los civiles a favor de la corporación militar. Así están las cosas.

La Comisión de Justicia del Congreso, presidida por Mauricio Mulder (APRA), instancia que ha sustentado la propuesta ha señalado como principal argumento “(…) que la especialización de la materia, la proximidad del vencimiento del plazo señalado por el Tribunal Constitucional y los precedentes legislativos establecidos en cuanto a la promulgación de diversos códigos hacen aconsejable aceptar el pedido formulado por el Poder Ejecutivo (…)”.

Hoy, resulta poco creíble que éstas sean las verdaderas razones para la abdicación, puesto que no solo cualquier estudiante de Derecho diría que el Derecho Penal Militar para nada es una materia compleja, sino que ahora se utiliza el argumento que el plazo se vence cuando el tema está en manos del Congreso desde hace 13 meses y hace medio año el congresista Luis Iberico (FIM) presentó la primera propuesta para delegar facultades. El hecho cierto es que, con la excepción de algunos congresistas, el Congreso jamás tuvo una real voluntad política de regular la organización y la competencia de la justicia militar porque simplemente los militares y el Consejo Supremo de Justicia Militar han sostenido una sistemática presión en ese sentido.

El congreso, pues, ha urdido su propio avasallamiento y de esta manera ha abandonado la posibilidad de que por vez primera en el Parlamento de una democracia se discuta y regule normativamente el funcionamiento de los tribunales castrenses. Todos los anteriores códigos fueron elaborados por dictaduras.

Ahora, según el proyecto aprobado delegando facultades será una comisión de representantes de los Ministerio de Justicia, Defensa e Interior, así como del Poder Judicial y el Ministerio Público y 3 juristas, la que elabore lo que debieron hacer los congresistas. Esta tendrá el plazo de 90 días para elaborar el nuevo código de justicia militar.
(Carlos Rivera Paz)