|
Lima, 24 de noviembre del 2005 |
|
1.
El Poder Judicial es esencial para la
existencia del Estado constitucional y democrático
de Derecho. Soluciona pacíficamente las
controversias, protege los derechos
fundamentales, controla el ejercicio del poder y
garantiza la seguridad jurídica. Contribuye de
manera insustituible a la gobernabilidad y al
desarrollo del país. Por
ello, toda iniciativa orientada a mejorar el
desempeño del Poder Judicial debe merecer el
decidido apoyo de la ciudadanía y de los
poderes públicos. 2.
Nuestra judicatura –y, más en general,
nuestro sistema de justicia– atraviesa serios
problemas que le impiden ofrecer un servicio de
justicia eficiente y confiable a la población
peruana. Tales problemas tienen origen histórico
y son de naturaleza estructural, habiéndose
visto agravados por el sometimiento político y
la corrupción que afectó al Poder Judicial,
entre otras instituciones, durante la década de
los noventa. De
allí, la necesidad de una reforma también
estructural en el aparato de justicia, lo que
fue reconocido por las máximas autoridades de
la judicatura, que hasta el año pasado hablaban
de la necesidad de refundar el Poder Judicial.
El esfuerzo de reestructuración se plasmó en
el Plan de Reforma Integral de la Ceriajus,
aprobado por los representantes de todas las
instituciones del sistema de justicia y de la
sociedad civil, hecho suyo por el Acuerdo
Nacional. 3.
Justicia Viva es un Proyecto
independiente, especializado, sin fines de
lucro, constituido con el propósito de
contribuir al cambio y mejora de la administración
de justicia peruana, por lo que desde su
nacimiento se ha esforzado por difundir
información y análisis de la situación
judicial en el país, elaborar propuestas técnicas,
generar espacios de reflexión, debate y
capacitación, realizar investigaciones y
desarrollar acciones de vigilancia y exigencia
de actuación transparente de parte de las
autoridades del sector. De
ese modo, Justicia Viva coadyuva al avance y
mejoramiento del sistema de justicia peruano,
habiendo participado, a través de sus miembros,
en importantes espacios institucionales de
reforma, tales como la Comisión de
Reestructuración del Poder Judicial y la propia
Ceriajus, la Iniciativa por la Justicia (IJU) y
la Comisión de Reforma del Reglamento de
Selección y Nombramiento de Magistrados del
CNM. 4.
Desde su fundación, Justicia Viva ha
expresado su respaldo a la demanda de mayores
recursos presupuestarios formulada por el Poder
Judicial, por lo que inclusive llevó a cabo una
campaña nacional de apoyo denominada “Por un
presupuesto suficiente, eficiente y
transparente”. Por
eso mismo, volvemos a invocar a los Poderes
Ejecutivo y Legislativo a otorgar al Judicial la
mayor cantidad posible de recursos públicos,
conforme a la exhortación hecha por el Tribunal
Constitucional en su sentencia del 31 de
diciembre del 2004 –ratificada recientemente
mediante resolución fechada el 27 de octubre
del 2005–, que señaló la necesidad de que el
Poder Judicial formule una política judicial de
corto, mediano y largo plazo, en donde defina
los criterios de orientación de la organización
judicial e identifique los fines generales y
objetivos específicos, el inventario y evaluación
de los medios y recursos para alcanzarlos y la
determinación de líneas de acción. Política
que, siempre conforme a las resoluciones del
Tribunal Constitucional, debe ser el sustento técnico
para la toma de decisiones del Legislativo en
relación a la aprobación del presupuesto del
Poder Judicial, mientras, por su parte, el
Congreso debe dictar una ley que establezca los
mecanismos especiales de coordinación entre el
Gobierno y la judicatura en cuanto a la
elaboración del presupuesto de esta última,
con respeto del artículo 145 de la Constitución
y del principio de equilibrio financiero
previsto en el artículo 78 de la propia Carta
constitucional. En
tal sentido, hay que convertir el gasto en la
judicatura en una inversión, y para ello
resulta imprescindible que se aborden los
problemas estructurales que existen secularmente
en los campos de acceso, independencia,
transparencia, probidad, eficiencia, celeridad y
predictibilidad, entre los más importantes. Este
camino, afortunadamente, ya se encuentra trazado
en el Plan aprobado por la Ceriajus, y traducido
en política de Estado por el Acuerdo Nacional
en su 43ª reunión celebrada el 1 de octubre
del 2004. En tal sentido, es indispensable la
implementación de las medidas ya desarrolladas
puntualmente en los ámbitos de fortalecimiento
de los subsistemas anticorrupción y de derechos
humanos, realización de plenos jurisdiccionales
que garanticen una solución uniforme de los
procesos, carrera judicial, eliminación de
barreras lingüísticas, culturales y económicas
al acceso, reforma constitucional, redefinición
del rol de la Corte Suprema, incorporación del
Fuero Militar a la jurisdicción ordinaria,
consolidación de la Academia de la
Magistratura, apoyo efectivo a la Justicia de
Paz, reforzamiento del plan de implementación
del Código Procesal Penal, solución integral a
la problemática laboral de los trabajadores del
Poder Judicial, control disciplinario,
fortalecimiento de Cortes Superiores, diseño y
ejecución de políticas jurisdiccionales para
materias especializadas, información e
indicadores estadísticos, entre otros. Sólo
a partir de ello comenzaremos a reducir la
enorme brecha existente entre la demanda social
de justicia y la oferta que llega desde el
Estado. 5.
Justicia Viva reafirma su compromiso con
la reforma de la administración de justicia y
su vocación de contribuir, con todos los medios
a su alcance, al impulso de los cambios
estructurales necesarios, a fin de procurar un
Poder Judicial eficiente y confiable, en
beneficio del país. Lima, 24 de noviembre del 2005. (Equipo profesional del Consorcio Justicia Viva) |