Lima, 24 de noviembre del 2005

El lunes 21 de noviembre pasado El Peruano trajo consigo una noticia que llamó fuertemente nuestra atención: “(e)l Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) convocará en diciembre próximo a un nuevo concurso para la selección de magistrados supremos”. Estas son las afirmaciones que el diario recoge del Dr. Francisco Delgado de la Flor, vicepresidente del CNM.

La noticia que vamos a comentar es preocupante por varias razones. En primer lugar, porque hace menos de dos semanas acaba de concluir un concurso para puestos similares (convocatoria Nº 001-2005-CNM), el mismo que fue declarado desierto en cuanto a las 3 plazas para vocales supremos, habiéndose cubierto uno de dos cupos para fiscales supremos. Así, es muy difícil imaginar qué ha cambiado para que la propuesta de convocatoria tenga éxito. Debemos recordar, además, que de la convocatoria Nº 002-2004 a la Nº 001-2005 transcurrieron 9 meses y no hubo grandes diferencias.

Por el contrario –y en segundo lugar–, es fácil concebir qué no ha cambiado y qué condicionaría nuevamente a la convocatoria de diciembre. Nos referimos a que las cuestionadas reglas de selección serían las mismas –es complicado pensar que se producirán cambios sustanciales hasta diciembre–; es muy probable que los aspirantes no nombrados actualmente presenten nuevamente sus candidaturas y que no se atraiga a un número importante de abogados de prestigio; aún no se cuenta con un perfil de vocal y fiscal supremo que guíe el proceso de selección; entre otros.

En tercer lugar, a inicios del próximo año nos esperan cambios en el CNM. En febrero, el Ministerio Público y el Poder Judicial elegirán a sus representantes ante dicha institución, y el primero de marzo los nuevos miembros asumirán sus funciones. De ese modo, lo más conveniente sería esperar a que los nuevos consejeros tomen posesión del cargo y que la convocatoria para magistrados supremos se realice con su conformidad.

Sin embargo, algo apremia. Nos referimos a la falta de magistrados titulares en la Corte Suprema, lo cual se agrava con la jubilación del Dr. Echevarría Adrianzén. Esta situación genera problemas de quórum en los órganos de gobierno, por lo que es imprescindible buscar salidas creativas a esta coyuntura que, a la vez, no hipotequen una o dos plazas titulares en los más altos puestos del sistema de justicia.

Finalmente, como nota positiva, queremos saludar el reciente nombramiento del fiscal supremo Pablo Sánchez Velarde, quien el martes 22 de noviembre fue investido como tal por el Consejo Nacional de la Magistratura. Consideramos que su selección ha sido un acierto por parte del CNM y que realizará aportes relevantes a la necesaria reforma del Ministerio Público. Enhorabuena.
(César Bazán Seminario)