|
Lima, 01 de diciembre del 2005 |
|
La
Primera Sala para Reos en Cárcel de la Corte
Superior de Lima, que preside el doctor Aldo
Figueroa, ordenó esta semana el arresto
domiciliario del acusado Fernando Zevallos Gonzáles,
decisión judicial que fue tomada en base a la
información proporcionada por la DINANDRO,
entidad policial que habría logrado informarse
de las pretensiones de Zevallos de querer
fugarse al Brasil con la intención de evitar
ser juzgado. Según la Sala Penal, aplicó esta
medida como parte de la comparecencia
restringida dispuesta contra Zevallos Gonzáles
al iniciarse el proceso judicial en el que se va
a establecer si recibió o no los 15 millones de
dólares procedentes del narcotráfico para
comprar dos aviones con los que fundó
AeroContinente. Cabe señalar que esta orden de
arresto es adicional a la orden de detención
dictada por la jueza Raquel Centeno. Pero
eso no fue todo lo que informo la DINANDRO, ya
que, según un documento secreto de la Policía,
“es probable que ‘Lunarejo’ planee
ejecutar atentados contra la integridad de la
procuradora, jueces, fiscales y personal PNP que
tiene la investigación del caso, a fin de
entorpecer y/o retrasar el proceso judicial” (Caretas
N°
1902, 01/12/05), información que
esperamos haya sido atendida en su magnitud y se
refuerce la seguridad de las personas
mencionadas. Asimismo, Caretas ha
informado que al detenerse a Zevallos Gonzáles
se encontró en su poder una memoria digital
portátil USV, que contenía un borrador de su
sentencia (un documento de unas 30 páginas), en
la que se le exculpa de los cargos de narcotráfico
alegando “falta de pruebas”. Si bien no está
claro quién habría redactado dicho documento,
de ser cierta su existencia, el mismo parece
confirmar las grandes influencias y conexiones
del acusado Zevallos con algunos magistrados u
otros operadores de justicia. Para
el diario El Comercio (editorial del
26/11/05), “...el caso Zevallos coloca al
Poder Judicial en un punto de quiebre para
demostrar su eficacia y autonomía, como bien lo
están haciendo algunos de sus magistrados. La
misma actitud tiene que mostrar todo el
corporativo judicial, que no puede repetir los
errores del pasado cuando ciertos jueces,
digitados por los tentáculos fujimontesinistas,
sucumbieron cobarde o interesadamente a las
presiones del poder político que, entonces, se
involucró con el narcotráfico”. Decíamos
la semana pasada (ver
nota: Detención
de Fernando Zevallos por narcotráfico y
homicidio),
que la detención, investigación y juzgamiento
de Fernando Zevallos por presuntos hechos de
narcotráfico y asesinato es una prueba
importante para el sistema de justicia, y debe
poner en evidencia la forma cómo funciona este
sistema en todos los casos, sin importar quién
es el investigado o procesado; sin importar cuánto
poder económico o político tiene la persona
que es objeto de un proceso judicial. Todos
debemos ser tratados igual, es un principio
constitucional muchas veces incumplido por los
operadores de justicia. El caso de Zevallos,
quien indudablemente tiene importantes
relaciones económicas, políticas y hasta
judiciales, debe ser la mejor muestra de que la
justicia peruana no se va a dejar amedrentar,
amenazar ni corromper. La ciudadanía espera
mucho de sus jueces, fiscales y policías,
quienes han de estar a la altura de ese
cometido, su condición de funcionarios públicos
así se lo exige. |