Lima, 01 de diciembre del 2005

El pasado sábado 26 se realizaron las elecciones del bicentenario Colegio de Abogados de Lima (CAL), no habiendo alcanzado ninguno de los cinco candidatos al decanato la mitad más uno del número total de votos, que exige el Reglamento Electoral. Por esta razón el próximo sábado 10 de diciembre deberá efectuarse una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados: Marco Ibazeta Marino (quien va a la reelección) y Elba Greta Minaya. El primero de los nombrados obtuvo el 38.2%, mientras que la segunda el 22.47% de un total de 18,486 abogados electores.

Como se había señalado la semana pasada (ver: Elecciones en Colegio de Abogados de Lima: algunas propuestas, ningún debate), este proceso electoral no alcanzaba el protagonismo que requería el más numeroso gremio de abogados del país, explicándose esta situación por la predominante ausencia de un debate público, lo que prácticamente tornaba marginal la elección a la luz de los principales hechos nacionales. Ello no hacía sino repetir una constante de los últimos años, en los cuales las elecciones del CAL estuvieron, incluso, afectadas por ciertos escándalos públicos, como fue el caso reciente del proceso electoral del año 2004.

Esperamos que para la segunda vuelta que se avecina ambos candidatos estén dispuestos a discutir públicamente sus propuestas, pero también deseamos que aquellos temas que tienen que ver con las insatisfechas expectativas ciudadanas sobre justicia sean puestos en el debate. Es decir, aspectos como la reforma inconclusa del Poder Judicial y de todas las instituciones vinculadas a la justicia; el rol del abogado en esta reforma y cómo debería adecuarse a los nuevos tiempos; los cambios que deberían darse en la enseñanza legal para evitar la proliferación de abogados; la necesidad de “recertificar” a las facultades de  Derecho (siguiendo el modelo de las facultades de Medicina) para evitar la pobre calidad que ofrece un buen sector de ellas; el inicio de la reforma procesal penal, etc., son algunos temas frente a los que ambos postulantes deberían sentar posición.

La ausencia predominante de los temas mencionados, así como la negativa percepción sobre la profesión legal que existe en un significativo sector de la ciudadanía, deberían generar una profunda reflexión entre quienes se preparan para asumir la conducción del gremio de letrados, de manera que quede explícita su voluntad de emprender los cambios necesarios que conduzcan a vigorizar la acción del CAL, a la par que se cumpla con ejercer un rol trascendente en el control del desempeño profesional de los agremiados, de manera que se sancionen las prácticas contrarias a la ética profesional que tanto daño han hecho a su imagen.
(Javier La Rosa Calle)