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La comunidad de Lucmahuaycco es un pequeño caserío que está ubicado en la parte oeste del departamento de Cusco, muy cerca de la zona denominada Oreja de Perro, en el sur de la provincia de La Mar (Ayacucho), en la cuenca del valle del río Apurímac, distante a 5 días de camino partiendo de Quillabamba. Es un sector cuyos habitantes se encuentran en situación de extrema pobreza y hasta hoy excluidos por nuestra sociedad y nuestras autoridades.
Entre los años de 1984 y 1985 los habitantes de esta comunidad fueron víctimas de sistemáticas violaciones de sus derechos fundamentales, por grupos subversivos y fuerzas combinadas de la Policía y el Ejército, habiendo sido la comunidad arrasada en su integridad. Tanto es así que, según el Censo Nacional VIII de población y III de vivienda de 1981, la población total era de 347 habitantes, en tanto que para el año 1993 (fecha en que se realizó el IX Censo Poblacional y IV de vivienda), la comunidad había desaparecido del mapa, debido a que, como producto del conflicto armado interno, las personas que lograron sobrevivir se desplazaron a otras comunidades.
Por otro lado, en abril de 1990 una patrulla militar del Ejército proveniente de la base contrasubversiva de Antambamba, en la región de Apurímac, cercana a la provincia de Chumbivilcas en la región del Cusco, realizo un recorrido por varias de las localidades señaladas buscando “supuestos terroristas”. Esta zona, bastante alejada de las ciudades, fue lugar de paso de los senderistas, pero esto no fue tomado en cuenta por las fuerzas del orden, cuando obligaron a las personas mediante torturas a que se autoinculpen como “terroristas”, detuvieron arbitrariamente a muchos de los campesinos que se les cruzaban en el camino, mataron a un grupo de estas personas, ametrallándolos primero, y dinamitándolos después, para terminar enterrándolos en unas fosas naturales. Al resto de personas detenidas las desaparecieron y hasta ahora se ignora su paradero, aunque se presume, por testimonios de la gente, que estarían muertos. Esta patrulla militar también violó sexualmente a mujeres, cerrando un círculo de delitos de lesa humanidad.
En el marco del Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, se abrió una investigación en los casos de Lucmahuaycco y Chumbivilcas. Como parte de estas investigaciones se dispuso las exhumaciones de fosas clandestinas así como la entrega de los restos humanos a sus familiares.
En la diligencia del caso Lucmahuaycco, las inspecciones oculares se practicaron en todos los sectores relacionados al caso, lográndose recabar aproximadamente 50 declaraciones testimoniales. Asimismo, las exhumaciones se realizaron en todos los sitios de entierro: Pintoc, Vacachacra y Millar. La próxima semana se estaría iniciando el trabajo de morgue.
Asimismo en Chumbivilcas, concluida la diligencia de exhumación se ordenó la devolución de los restos humanos a sus familiares. Esta entrega se realizó en una ceremonia en Santo Tomás, con participación de los familiares y las autoridades locales. Estos gestos simbólicos son importantes en tanto acercan a la comunidad y se asume el compromiso de que se haga justicia.
Las diligencias comentadas constituyen un avance fundamental en la investigación judicial, y reflejan el interés tanto del Ministerio Público como del Poder Judicial por esclarecer los hechos, así como por sancionar a los responsables de tan execrables crímenes. Esperemos que los procesos discurran con la mayor celeridad posible para luchar eficientemente contra la impunidad.
(Tania Valle Manchego)
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