Lima, 07 de diciembre del 2005

Una de las más importantes noticias de la semana, en lo que a justicia anticorrupción se refiere, es lo concerniente al avance de los expedientes de extradición del prófugo, hoy detenido en Chile, Alberto Fujimori Fujimori. Tal y como señalamos en nota anterior (ver: Extradición de Fujimori: caminando con buen paso), la próxima semana la Corte Suprema de Justicia debe estar decidiendo sobre el total de solicitudes presentadas. A este proceso se suma ahora el hecho de que nuestro país va a solicitar la extradición de otros “personajes” vinculados a casos de corrupción y narcotráfico, nos referimos a Daniel Borobio, cuya extradición va a ser solicitada a la justicia chilena, a él se le acusa de cometer los delitos contra la administración pública, en la modalidad de colusión, y contra la tranquilidad pública, en la modalidad de asociación ilícita para delinquir, en agravio del Estado; otro caso es el de Julio Pisango, cuya extradición va a ser solicitada a la justicia argentina, a él se le acusa de tráfico ilícito de drogas (La República,  04/12/05).

Asimismo, el Poder Judicial va a solicitar que se amplíe la extradición de Alberto Venero Garrido y José Lizier Corbetto, por los delitos contra la tranquilidad pública, en la modalidad de asociación ilícita para delinquir, y contra la fe pública en la modalidad de falsificación de documentos, respectivamente, en ambos casos el agraviado es el Estado (El Peruano, 04/12/05).

En otro caso el Fiscal Anticorrupción Oscar Zevallos ha solicitado se le imponga a Nicolás de Bari Hermoza la sanción de seis años de pena privativa de la libertad, por alterar documentos en la compra de armamentos a una empresa sudafricana. Dicha compra fue por un monto de US $. 8’000,000.00, y en la misma no se hizo licitación ni se contó con informe técnico alguno. Lo cierto es que, según la acusación fiscal, el General Hermoza Ríos se habría coludido con otros cuatro generales del Ejército para realizar tal ilícito penal, cuyo agraviado es el Estado. El caso es visto por el Tercer Juzgado Anticorrupción que despacha el juez Jorge Barreto, quien en estos días debe estar dictando sentencia.

Una resolución preocupante es la que acaba de emitir la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema, mediante la cual anula el juicio por peculado en contra de Vladimiro Montesinos Torres y el empresario Oscar López Meneses, por considerar que la Sala Penal Especial “B”, que había dictado sentencia condenatoria contra ambos acusados, no era competente para conocer del caso. Su resolución se basa en el hecho de que en dicho expediente había un procesado con comparecencia y otro con mandato de detención, y que según Resolución Administrativa Nº 024-2004-CE-PJ del Consejo Ejecutivo del Poder Judicial, la Sala Penal Especial “C” asumía principalmente (pero no exclusivamente, hay que precisar) el juzgamiento en procesos con reos libres o en los que existen varios acusados y sólo uno de ellos se encuentra en cárcel. Como podemos apreciar, a pesar de las constantes críticas de la población por la lentitud de los procesos anticorrupción, la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema que preside el vocal Robinson Gonzáles anula una sentencia emanada de autoridad judicial especialmente constituida para conocer de estos casos, sin considerar que dicha Sala era la realmente competente, lo que debe ser criticado.

Por otro lado, es importante resaltar en la presente semana el juicio a los integrantes del Grupo Colina, que conoce la Sala “A”, ya que en él se encuentra siendo interrogado el coronel (r)  Julio Rodríguez Córdova, quien ha manifestado su disposición a colaborar con la justicia prestando una confesión sincera sobre los hechos por los cuales se le juzga. Como sabemos, este ex oficial del ejército, en julio de 1992, fecha en que sucede el secuestro y asesinato de 9 estudiantes y 1 profesor de la Universidad La Cantuta, se desempeñaba como G2 en la División de Fuerzas Especiales (DIFE), y, según ha relatado a la Sala Especial “C”, conoció de los hechos desde el día siguiente en que estos ocurrieron por versión que le dio el ex Teniente EP Aquilino Portella, ex oficial que facilitó la identificación de cada uno de los estudiantes y el profesor que fueron asesinados por los integrantes del grupo Colina.

Como vemos, ya son cuatro los acusados que son interrogados en el juicio al Grupo Colina. Dos de ellos, Salazar Monroe y Hermoza Ríos, no quisieron hablar ante la Sala; los otros dos, Rivero Lazo y Rodríguez Córdova, sí lo han hecho. La audiencia continúa el próximo miércoles 14, en donde esperamos pueda proseguir la declaración de Rodríguez Córdova.

Estos son los principales casos que se están tramitando ante el subsistema especial anticorrupción, en los que se observa algunos avances y otros retrocesos. Es necesario que la ciudadanía se mantenga alerta e informada.
(Antonio Salazar García)