Lima, 15 de diciembre del 2005

El 1° de febrero del 2006 debería darse inicio en la Corte de Justicia de Huaura al proceso de implementación de la reforma procesal penal en el Perú. En julio del 2004 se promulgó el nuevo Código Procesal Penal y en esa misma fecha se creó la Comisión de Implementación a la cual se encargó el diseño del plan de ejecución. Este plan debió ser entregado en febrero pasado, pero finalmente se presentó en julio y fue aprobado por el Poder Ejecutivo en octubre del 2005.

Desde el Consorcio Justicia Viva hemos venido advirtiendo y llamando la atención a las instituciones comprometidas con la implementación de la reforma, es decir, el Poder Judicial, el Ministerio Público, la Policía Nacional, el Ministerio de Justicia y el Ministerio de Economía y Finanzas, para que definan como prioridad política el inicio de las acciones necesarias para enfrentar este proceso de reforma en las mejores condiciones. No nos olvidemos que éste debe ser el cambio más importante y trascendental de la justicia penal desde el inicio de la República.

A excepción del Ministerio Público, que ha desarrollado un trabajo interesante de planificación de los cambios necesarios para sí, en las otras instituciones prácticamente no ha existido voluntad política para impulsar un proceso de reforma. Inclusive, podemos dar cuenta que la valiosa iniciativa del Presidente de la Corte Superior de Justicia de Huaura de instalar una Comisión de Implementación Distrital fue increíblemente desautorizada por el presidente de la Corte Suprema de Justicia. Por lo demás, desde la promulgación del nuevo Código Procesal Penal, nadie ha asumido seriamente la tarea de formación y capacitación de jueces, fiscales, abogados y policías en el nuevo modelo procesal.

Hoy, estamos a escasas 6 semanas de la fecha de inicio de la reforma establecida en el Plan de Implementación y muchos de los problemas y limitaciones que fueron advertidos desde hace más de un año simple y llanamente no han sido resueltos; y todo parece indicar que en ese plazo tampoco se resolverán. En esa lista de problemas está sin duda el presupuesto que se requiere para poner en marcha los cambios y que ahora no se tiene.

Pero definitivamente, si bien nadie puede dejar de lado este fundamental asunto, en el caso peruano el problema no es solamente la falta de recursos. Sin duda, el principal ha sido –y sigue siendo– la falta de voluntad y liderazgo político de reforma. Siempre hemos tenido la impresión que nadie quiere hacerse cargo de ella.

Como colofón de esta situación, el Poder Ejecutivo acaba de presentar al Congreso de la República un proyecto de ley que modifica la entrada en vigencia del Código Procesal Penal. El proyecto propone que la fecha de inicio de la implementación de la reforma en la Corte de Huaura sea el 1° de Octubre del 2006.

Teniendo en consideración los antecedentes de este proceso, ciertamente la postergación cae por su propio peso y parece, hoy, una decisión correcta, ya que poner en marcha una reforma de esta envergadura, sin las condiciones básicas necesarias, puede terminar liquidando la propuesta de reforma; pero también no debemos dejar de mencionar que es un hecho muy grave esta postergación, porque las instituciones, incluido el Poder Ejecutivo, tuvieron el tiempo suficiente para preparar los cambios; y, porque además, no estamos seguros de que en ese corto plazo que correrá entre febrero y octubre del 2006 aquello que no tuvo la voluntad de hacerse finalmente se haga.
(Carlos Rivera Paz)