Lima, 15 de diciembre del 2005

Una noticia que ha sorprendido a la opinión pública ha sido el descubrimiento de correos electrónicos que revelarían una serie de vínculos entre la secretaria de la presidenta de la empresa aérea Aerocontinente y diversos jueces y vocales del Poder Judicial. Según investigaciones periodísticas (La República, El Comercio, 14 y 15/12/05), entre los años 2003 y 2004 una serie de funcionarios estatales, entre los cuales están los judiciales, habrían solicitado una rebaja de precios o pasajes gratis a la empresa en mención que, como bien es sabido, pertenece a Fernando Zevallos, actualmente denunciado y procesado por el delito de narcotráfico.

Dichas informaciones estarían evidenciando una suerte de red de magistrados vinculados a Zevallos, a quien habrían solicitado una serie de favores para beneficiarse del transporte aéreo que la empresa de éste concedía. Asimismo, habría documentación que estaría indicando que, incluso, se habrían pedido otra clase de favores que revelarían una relación de confianza que les permitía formular esta clase de solicitudes indebidas, impropias de quienes administran justicia.

Felizmente, frente a dichos sucesos, la primera reacción de las autoridades judiciales ha sido adecuada. En tal sentido, según informa la Dirección de Imagen Institucional y Prensa del Poder Judicial, se habría dispuesto el inicio de una investigación preliminar por la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA) que permita identificar “los supuestos irregulares nexos entre algunos magistrados con el empresario Fernando Zevallos Gonzales”(Página web del Poder Judicial 15/12/05).

Los hechos ocurridos son sumamente graves y es necesario que a la brevedad posible se aclaren estas solicitudes indebidas de favores. En tal sentido, la OCMA tiene una importante responsabilidad para aclarar, prontamente, quiénes han sido los magistrados que han incurrido en estos actos ilícitos, para que los mismos puedan ejercer su derecho a la defensa explicando su conducta, y de encontrarse alguna incompatibilidad entre este desempeño indebido y la carrera judicial, para que se proceda a su sanción.

Es por esto que debe ser el Poder Judicial el más interesado en aclarar este asunto ya que su vapuleada credibilidad se debilitaría aún más si el tema queda sin resolver. Es probable que el narcotráfico haya infiltrado también el ámbito jurisdiccional, pero por ello mismo, la respuesta de las autoridades debe ser más lo más enérgica y publicitada posible. De por medio está la legitimidad de un Estado de Derecho, que tiene que extirpar, cual enfermedad social, a esta lacra de los últimos años en que se ha convertido el narcotráfico.
(Javier La Rosa Calle)