Lima, 15 de diciembre del 2005

Tal como lo informó el Poder Judicial en su portal, la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de Justicia, declaró no haber nulidad en la resolución que absolvió a Martha Chávez Cossío del delito contra el patrimonio, en la modalidad de receptación, en agravio del Estado. El referido fallo confirma la sentencia absolutoria del 14 de febrero último, dictada por la Sala Penal Especial de la Corte Suprema contra la suspendida legisladora, acusada de haber recibido 20 mil dólares de Vladimiro Montesinos Torres para solventar sus gastos de campaña política en el año 2000. Según la resolución de la Sala Penal Transitoria, no existen elementos de juicio que acrediten que la procesada sea autora del delito instruido, porque las únicas imputaciones en su contra son los testimonios de Matilde Pinchi Pinchi y Montesinos.

En cumplimiento de la sentencia, el Congreso de la República reincorporó a dicha congresista en el cargo (Perú 21, 15/12/05).

Más allá de las diferencias o discrepancias ideológicas, políticas y hasta éticas con el fujimorismo y/o sus representantes, sin lugar a dudas le asiste a la ciudadana Martha Chávez el derecho al debido proceso, y, más en concreto, la específica garantía de la presunción de inocencia. La importancia de esta garantía se relaciona con la carga de la prueba, pues si la inocencia se presume, es lógico entonces que corresponda a los denunciantes la obligación de  probar la verdad de los cargos. En nuestro ordenamiento jurídico la carga de la prueba descansa en la labor investigadora del Ministerio Público. Sólo una sólida y consistente actividad probatoria puede quebrar la presunción de inocencia.

Una segunda lección que podemos sacar de estos hechos es que esta sentencia demuestra de manera palmaria una vez más –no es la primera ni la única sentencia que absuelve a denunciados por corrupción– que el Poder Judicial es autónomo, lo que cuestiona el argumento central de la defensa de Fujimori y otros encausados por los latrocinios perpetrados en su gobierno, respecto a que la justicia actúa políticamente. Ellos han sostenido hasta el cansancio que estábamos ante una cacería de brujas contra los líderes del gobierno pasado, que sólo existía un ánimo de revancha política. Esta sentencia emitida por la Corte Suprema demuestra que existen condiciones en el Perú para la realización de un debido proceso judicial contra Alberto Fujimori y contra todos los miembros de la corrupción.
(Juan Carlos Ruiz Molleda)