Lima, 09 de febrero del 2006

En el 2005 el Tribunal Constitucional (TC) ha desarrollado, con mayor énfasis, su labor jurisdiccional a través de audiencias públicas descentralizadas en diversos lugares del país. Tales audiencias han representado un avance importante en dos aspectos: primero, promover el acceso a la justicia a los ciudadanos de zonas alejadas a las sedes del TC (Lima y Arequipa); y, segundo, buscar “contribuir a la integración nacional reafirmando el patriotismo y valores cívicos de los peruanos” (ver: Memoria del TC, 2005).

Es relevante el especial interés que el TC ha puesto en esta labor descentralizada (en el año pasado se realizaron 111 audiencias en 102 ciudades, en las que se vieron 4 267 expedientes). Con ella, no sólo efectiviza el derecho del acceso a la justicia, sino que, al hacer partícipe a más ciudadanos de sus audiencias públicas (en las que los abogados dan sus informes, los magistrados preguntan sobre el caso, etc.), el TC enseña cómo defender en el sistema de justicia los derechos fundamentales y, además, hace conocer la actuación de los magistrados en los procesos constitucionales. Con esto último logra que la figura del juzgador deje de ser extraña y alejada del ciudadano.

A la vez, y en relación al juzgador, las audiencias ayudan a que se identifique con la realidad del lugar visitado, aspecto muy importante en la administración de justicia. Debe mencionarse también que, a la par de la actividad de los magistrados, los asesores del TC (debido a los requerimientos de la población) absuelven consultas sobre la materia procesal constitucional y las funciones del Tribunal.

En consecuencia, puede decirse que este mecanismo aporta al aumento de la confianza ciudadana en el TC, lo que definitivamente es un logro importante. Además, hay que tener en cuenta que esta confianza generada es un factor que incide en la carga procesal del Tribunal. En efecto, en el 2005 la carga procesal ha sido elevada, pues proyectada a noviembre era de 9 846 expedientes, equivalente a un 92.91% más que el año 2004 (5 104 expedientes).

Sabiendo ello, es necesario entonces que se vayan formulando y tomando medidas para afianzar, por ejemplo, la predictibilidad (a través de mecanismos como el certiorari), a fin de que el Tribunal pueda seguir desarrollando con eficiencia su labor y mantener así la confianza ganada.
(Cruz Silva Del Carpio)