Lima, 27 de abril del 2006

El Presidente del Poder Judicial, Dr. Walter Vásquez Vejarano, sustentó ante la Comisión de Presupuesto del Congreso el proyecto de ley de coordinación entre los tres poderes del Estado, respecto de la elaboración y aprobación de los recursos que debe recibir su institución de las arcas públicas (ver Poder Judicial presenta proyecto de ley de coordinación presupuestal).

Tras esta presentación, Vásquez Vejarano declaró ante los periodistas que este año ya se habían recibido los 50 millones iniciales previstos para este año, pero que estaban a la espera de los 50 millones restantes, que deben provenir del FEDADOI (ahora sin recursos). A la vez, señaló que precisan de al menos 1,100 millones anuales (400 más que los recibidos este año), en el próximo trienio, para solventar los gastos que requiere la reforma del poder judicial. También manifestó su interés en que los candidatos que disputen la segunda vuelta, debatan sobre los alcances de ésta.

Partiendo de que la necesidad de mayores recursos para el Poder Judicial es resaltada unánimemente por quienes siguen de cerca al funcionamiento del sistema de justicia, debemos compartir el pedido de difusión y contraste de las visiones y planes existentes, no sólo frente al Poder Judicial sino a todo el sistema, en la medida en que los cambios tienen que ser integrales para producir los resultados deseados, involucrando necesariamente al Ministerio Público, Consejo Nacional de la Magistratura, Tribunal Constitucional, Servicio de Defensa de Oficio, INPE, etc. De allí que los candidatos deberían ocuparse tanto del marco general como de las medidas específicas, debidamente engarzadas.

De otra parte, hay que recordar que, como ya dijéramos (ver: Presupuesto del Poder Judicial: ¿estamos haciendo bien las cosas?), el gran tema en materia presupuestal gira alrededor del destino que deben tener los recursos adicionales que se solicitan y obtienen. Hasta la fecha, el Poder Judicial no pasa de dedicarlos a la creación de nuevos órganos jurisdiccionales, al fortalecimiento de los existentes y de las unidades administrativas, sin abordar ninguna de las reformas estructurales imprescindibles que se encuentran tratadas en detalle en el Plan de Reforma de la Justicia que aprobara por unanimidad la CERIAJUS. De allí que se siga reclamando respecto de las necesidades de uso eficiente de los recursos obtenidos, es decir, de su utilización para iniciar los caminos de cambio que busquen la luz en el fondo del túnel.
(Alfredo Villavicencio Ríos)