Lima, 24 de agosto del 2006

La semana pasada, de acuerdo a lo informado por el diario Correo (19/08/06), el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) remitió a la Junta de Fiscales Supremos el procedimiento disciplinario seguido contra la ex Fiscal de la Nación, Nelly Calderón Navarro, a fin de que le apliquen una sanción, por “haber favorecido en un proceso al titular de la Superintendencia de Banca y Seguros, Juan José Marthans León”.

Con cargo a una lectura detenida de la resolución cuando se haga pública, es importante resaltar la recomendación del Consejo a la Junta de Fiscales Supremos para que se tomen las medidas disciplinarias correspondientes, habida cuenta que, si bien la ex Fiscal de la Nación incurrió en una falta, ésta no era muy grave por lo que no correspondía su destitución.

Este tipo de recomendaciones se sustentan en el principio de colaboración (entre poderes) y buscan romper el antecedente advertido en instituciones como la Sala Plena de la Corte Suprema, la cual no imponía sanciones a sus pares, los vocales supremos, que incurrían faltas disciplinarias que no ameritaban destitución (ver: La Sala Plena de la Corte Suprema y el laberinto del (des)control disciplinario).

Es, desde luego, un nuevo paso contra el constante riesgo de entrampamiento al que habitualmente están expuestos los procesos disciplinarios a nivel de magistrados supremos, cuando la falta trae como consecuencia sanciones a nivel de apercibimientos, multas o suspensión. Se trata, qué duda cabe, de una señal positiva en materia disciplinaria, que debe ser leída como parte de un conjunto de acciones importantes en este campo (ver: OCMA y CNM presentan avances en materia disciplinaria, Claridad y oscuridad en materia disciplinaria).
(César Bazán Seminario)