Estamos entre los que creen que el balance de la actuación del Tribunal Constitucional (TC) es altamente positivo. Se puede discrepar con uno u otro aspecto de sus fallos, en materias que son, precisamente, opinables, pero eso es parte del juego democrático.
Y nuestro balance a favor es por lo que algunos están, más bien, contra el tipo de Tribunal Constitucional que actualmente tenemos, y por lo que hasta plantean limitar sus atribuciones: está asumiendo a plenitud todas las competencias que nuestro ordenamiento jurídico y la doctrina moderna le otorgan, tal como igualmente está ocurriendo en otros países.
De ahí que consideremos como una muy buena noticia para el país el hecho de que César Landa Arroyo haya sido elegido por unanimidad como nuevo presidente del Tribunal Constitucional. Tenemos la convicción de que su participación constituye un aporte fundamental para la realidad actual del TC.
Son muy elocuentes las declaraciones que ha hecho con motivo de su elección. Así, por ejemplo, en la edición del último martes de Perú.21, el periodista le hizo la pregunta con el argumento de quienes cuestionan al TC y sus miembros: "algunos aseguran que el TC se extralimita en sus funciones y que sólo debería dedicarse al estudio de la constitucionalidad de las normas". Ante lo cual, Landa respondió contundentemente: "Creo que durante años el TC ha estado sometido a un régimen que no respetó la Constitución ni la democracia, e incluso, estuvo en cautiverio. La estela de un tribunal callado queda aún en ciertos ambientes y, cuando asumimos las competencias en todas sus dimensiones, ha sorprendido, pero creo que las críticas son producto del desconocimiento".
(Ernesto de la Jara Basombrío)