El Presidente de la Corte Suprema, Walter Vásquez Vejarano, ha pedido nuevamente que no se interfiera en la elección del nuevo Presidente de la Corte Suprema; acto que se llevará a cabo el próximo 11 de diciembre, después de dos años, conforme lo manda la ley.
Incluso le puso nombre propio a quienes según él pretenden interferir incorrectamente en dicha elección. ¿Quién? Según él, Justicia Viva, es decir el consorcio que integramos nosotros, el IDL, conjuntamente con la Facultad y el Departamento Académico de Derecho de la Pontifica Universidad Católica del Perú.
¿Y por qué Vásquez Vejarano acusa a Justicia Viva de interferir en la elección del próximo Presidente de la Corte Suprema? Simplemente porque venimos exigiendo transparencia en la referida elección.
¿Exigir transparencia es sinónimo de una interferencia que atenta contra la independencia que debe preservar el Poder Judicial? Obviamente que no. Exigir transparencia en un acto tan importante como es la elección del próximo presidente, es mas bien el ejercicio de un derecho y de una responsabilidad, al igual que cuando se exige transparencia y rendición de cuentas frente a los actos del Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. ¿Por qué en esto el Poder Judicial va a tener corona respecto a los otros poderes del Estado?
Lo que pasa es que todavía hay jueces que creen que el mundo de la justicia es propiedad privada de ellos, y no lo vinculan al campo de las políticas públicas, respecto a las que todos los ciudadanos tenemos el derecho y la responsabilidad de seguir, fiscalizar y participar, ya que lo que se decida en relación a ellas nos afectan a todos. Ésa es la concepción moderna y democrática y no la otra.
¿Y qué significa transparencia en la elección del próximo Presidente de la Corte Suprema?
En primer lugar, que hayan reglas claras para la realización de dicha elección: sorprendentemente no hay ni el más mínimo reglamento para su realización.
En segundo lugar, que las candidaturas a tan alto cargo no se muevan por debajo de la mesa e informalmente, como suele ocurrir, sino que oficialmente se diga quiénes son. ¿Por qué va a ser incorrecto pretender que la Corte Suprema comunique formalmente cuáles son los vocales supremos titulares, que pretenden convertirse en el próximo Presidente la Corte Suprema?
De esa manera podríamos analizar con especial atención en relación a ellos, sus hojas de vida y la actuación jurisdiccional que han tenido como jueces.
Transparencia es también que dichos candidatos presenten planes de trabajo, donde consignen lo que harían en caso de ser elegidos, así como que los medios de comunicación puedan entrevistarlos, a fin de conocer sus ideas y planteamientos. ¿Por qué no? ¿Por qué los periodistas no podrían preguntarle a los candidatos a la Presidencia de la Suprema qué piensan del plan de la CERIAJUS, cómo resolverían la sobrecarga procesal, la corrupción, etc.?
Reiteramos lo que venimos diciendo: la transparencia beneficia a lo mejores candidatos, a los que no tienen nada que ocultar y a los pueden dar la cara ante la opinión pública; en cambio, sí, efectivamente, perjudica a los otros.
Son los vocales supremos los que están llamados a votar por quien debe ser su próximo presidente, pero a todos nos corresponde ver si cumplen adecuadamente con esta atribución tan importante para el país.
Recordemos, por último, que si tenemos un buen Presidente de la Corte Suprema, allí podría estar el líder que se necesita para impulsar desde el interior del Poder Judicial, la famosa reforma judicial que todo el país exige.
Nota de cierre
Al cierre de esta edición se conoció un comunicado de la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia de la República sobre la próxima elección del Presidente de dicha corte (ver comunicado).
En el comunicado se establece que la elección se llevará a cabo el lunes 11 de diciembre del presente año, debido a que el jueves 07 de diciembre -día en que debería ser, de a cuerdo a ley- ha sido declarado feriado no laborable a nivel nacional para los trabajadores del sector público.
Aparte de recordarnos lo que dice el artículo 74 del Texto Único Ordenado de la Ley Orgánica del Poder Judicial sobre la referida elección, y que los currículos de todos los supremos ya se encuentran colgados en la página web del Poder Judicial (dicho sea de paso: algunos con un desarrollo que podríamos calificar de excesivo, mientras otros bastante esquemáticos) el comunicado sí trae una novedad:
"Los Vocales Supremos que aspiran al cargo podrán presentar su Plan de Trabajo".
Quiere decir, entonces que por fin la Corte Suprema reconoce que hay "aspirantes" al cargo, y que quienes lo son tienen la posibilidad de ("podrán") presentar un "plan de trabajo". Sí es un avance, ya que antes no se reconocía la existencia de dichos aspirantes y se decía que todos los supremos titulares lo eran, y hablar en relación a esta elección del plan de trabajo era casi una herejía. Celebremos al avance.
Al mismo tiempo:
¿Por qué no establecer también que se hará de conocimiento público el nombre de los que aspiran al cargo? ¿Quiere decir que seguirán siendo clandestinos? Esperemos que no sea así y que haya un comunicado con los nombres inmediatamente.
¿Por qué la presentación de un plan de trabajo se contempla como una potestad del aspirante y no como una obligación? ¿Por qué no se dice también que dichos planes se colgarán en la página web?
De igual manera, creemos que la Corte Suprema debería dar facilidades para dos puntos adicionales:
1. Que se pueda conocer en qué casos y sentencias han participado los aspirantes al cargo, para que de esa manera podamos ver los fundamentos jurídicos que han sido utilizados para fallar en uno u otro sentido.
2. Que haya la disposición para que los medios de comunicación puedan entrevistar a los aspirantes.
(Ernesto de la Jara Basombrío)