Una vez más lo decimos: el proceso de elección del Presidente de la Corte Suprema debería ser más transparente. Es cierto que esta vez se han dado algunos pequeños avances, como la publicación de las hojas de vida de todos los vocales supremos, y el que la Corte Suprema haya contemplado la posibilidad de que quienes aspiren a ocupar el cargo puedan colgar sus planes de trabajo en la página web del Poder Judicial.
Sin embargo, es obvio que esto es todavía insuficiente.
Se debería trabajar, en primer lugar, un verdadero reglamento de elección, donde el proceso y las reglas queden claras no sólo para los miembros de la Corte Suprema, sino para todo el país.
En segundo lugar, debería formalizarse la figura de aspirantes o candidatos a la Presidencia de la Suprema. ¿Por qué no? Es el colmo que faltando tan pocos días para la elección sólo se sepa a manera de rumor, los nombres de los que serían los candidatos: primero se habló de Javier Villa Stein y Francisco Távara Córdova, y ahora se han sumado los de Roger Salas Gamboa y Manuel Sánchez Palacios.
Además, lo que viene sucediendo con el vocal supremo Villa Stein corrobora la necesidad de que se conozca de antemano quiénes son los candidatos a tan importante cargo.
En efecto, una vez que se filtró la noticia de que el mencionado vocal Villa Stein era uno de los postulantes, y que él lo reconociera, comenzaron a expresarse una serie de cuestionamientos en relación a su trayectoria, y él está teniendo la oportunidad de responder. Será la ciudadanía la que saque sus propias conclusiones sobre las críticas y los respectivos descargos, y en función de ese balance respaldará o criticará a la Corte Suprema si lo elige o no.
También nos parece que se debería acceder con relativa facilidad a las sentencias -por lo menos de los últimos años- en las que han participado los candidatos, a fin de conocer la fundamentación sobre las posiciones asumidas en los diferentes casos, algo que en la actualidad es casi imposible.
En función de las actuales circunstancias del país, y tratando de ser realistas y no maximalistas, creemos que el próximo Presidente de la Corte Suprema debería ser un vocal supremo que se acerque lo más posible al siguiente perfil:
- Que su trayectoria y fallos ayuden a generar algún nivel de confianza y de expectativas en la población. Recordemos que estamos en un momento de récord histórico en cuanto a la desaprobación del Poder Judicial, por lo que hay que hacer esfuerzos para revertir tan peligrosa situación. El elegido no debería estar, por lo menos, entre los vocales más polémicos, controversiales o cuestionados.
- Que haya dado algunas señales de tener las convicciones y condiciones para impulsar (¿liderar?) los cambios que la administración de justicia requiere urgentemente. Esto implica tener una visión informada y con algún nivel de autocrítica de los problemas del servicio de justicia y sus soluciones, y que responda a una concepción democrática y de apertura a la sociedad.
- Que se trate de un magistrado con las mayores garantías de independencia, tanto frente al actual gobierno (para no volver a la situación histórica de injerencia política), como respecto al -por lo que se viene- fujimorismo (recordemos que el próximo año puede ser el juicio a Fujimori y llegarán a la Corte Suprema muchos de los casos de corrupción vinculados al régimen fujimontesinista, resueltos a nivel superior).
Los 12 supremos que elegirán a su presidente el próximo 11 de diciembre tienen así una gran responsabilidad frente al país. Si queda claro que eligieron adecuadamente será un punto a favor de la Corte Suprema y del Poder Judicial en general, pero si lo que queda claro es que escogieron sin mayor criterio, habrán incurrido en una provocación.
Sobre el tema, queremos terminar expresando nuestra protesta por la actitud antidemocrática de algunas autoridades (concretamente nos referimos al congresista Alejandro Aguinaga, ex ministro y vice-ministro del régimen fujimorista, y al actual presidente de la Corte Suprema, Walter Vásquez Vejarano) por considerar que la exigencia desde la sociedad civil de transparencia en la elección del Presidente de la Corte Suprema constituye una "interferencia" en la actuación de dicho poder del Estado. Nos referimos a la siguiente noticia insólita:
"Vásquez Vejarano sustentará cargos sobre intromisión de ONG en PJ".
"El legislador Alejandro Aguinaga, titular del subgrupo de trabajo encargado de evaluar la labor cumplida en el país por las ONG así como su impacto social, informó que el próximo invitado a esa subcomisión será el presidente del Poder Judicial, Walter Vásquez Vejarano, quien acudirá a sustentar sus acusaciones recientes acerca de la interferencia de las ONG en ese poder del Estado".
(.)
"Como es público, Vásquez Vejarano ha denunciado a las ONG por su permanente interferencia en el proceso de elección del nuevo presidente de la Corte Suprema, a realizarse el próximo 12 de diciembre." (Expreso , 30/11/06).
(Ernesto de la Jara Basombrío)