Siempre hemos dicho que así como criticamos a los magistrados cuando no cumplen bien con su función, la misma actitud debemos tenerla, coherentemente, frente a la sociedad civil cuando actúa mal. Sobre todo si lo hace cuando participa como tal en alguna de las entidades del sistema de justicia que contemplan dicha acción, justamente como un avance democrático que se debe traducir en resultados positivos. No vamos a incurrir en el espíritu de cuerpo que tanto criticamos y que tanto daño hace en general a la institucionalidad del país.
Nuestra crítica es esta vez respecto al hecho de que Luis Mena Nuñez haya logrado hace unas semanas su re-reelección como representante de los colegios de abogados del país ante el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial (CEPJ), un ente muy poco conocido pero que ejerce atribuciones importantísimas, y que, además, podría ser fuente de iniciativas a favor de la tan mentada reforma del sistema de justicia.
Desde antes nos oponíamos a su re-reelección básicamente por dos argumentos. Primero, porque el atornillamiento que significa un tercer periodo desnaturaliza lo que se pretende con la representación de la sociedad civil; quien se queda indefinidamente en el cargo, más que representante de la misma pasa a ser en los hechos un funcionario público más.
Y segundo, porque no entendemos que se premie con una re-reelección a quien -según nuestra opinión- no ha hecho nada importante en el Consejo Ejecutivo. Ni siquiera ha hecho el mínimo esfuerzo por transparentar la actuación del mismo, o la suya propia, informando a los que lo eligieron y a la sociedad en general sobre lo hecho y no hecho. Es más, son muchas las críticas que se podrían hacérsele, como el haber sido el único Consejero que votó para que el CEPJ le levantara la abstención en el cargo a Ángel Romero, Presidente de la Corte Superior de Lima que la OCMA está buscando destituir por una grave inconducta funcional, ahora en manos del CNM.
Otra crítica fuerte de nuestra parte contra él es toda la concepción equivocada que tiene de la Justicia de Paz (ver: Justicia Viva mail Nº 317), y sus esfuerzos por impedir que la sociedad civil, a quien él representa, continúe con su labor de apoyo a dicha figura, la cual constituye una de las explicaciones que hace que el balance sobre la justicia de paz sea positivo.
Sobre la reelección llama la atención, además, que de cuatro cargos que se podían renovar en el CEPJ, en tres de ellos -los dos representantes de los vocales supremos y el de los jueces especializados, además del mismo Mena- se haya producido la figura de la re-relección ¿Cuál es la lógica? ¿Que sigan los mismos representantes es lo que conviene al CEPJ y al sistema de justicia, tomando en cuenta -como hemos dicho- lo que ha hecho y no hecho este órgano en los últimos años?
Pero ahora, a este tipo de críticas, se agrega la forma en que Mena logró su tercera elección, una manera que no es posible calificar de estrictamente irregular, pero que si podemos llamar poco decorosa.
Entre los días 20 y 21 de julio, la Junta de Decanos de los Colegios de Abogados del Perú se reunió en el Cusco. Fueron un total de 26 Decanos (o representantes designados) del mismo número de colegios de abogados los que acudieron. La reunión se realizó en las instalaciones del Consejo Provincial, oportunidad en la que Justicia Viva pudo recoger testimonios sobre hechos insólitos ocurridos respecto a la referida re-reelección y hasta ser testigo directo de alguno de ellos, cuando pudimos entrar a la reunión, desde el viernes por la tarde. No pudimos estar desde el comienzo por los problemas que se suscitaron en el aeropuerto de la ciudad del Cusco y el consiguiente retraso del vuelo.
Pero por información que nos brindaron periodistas amigos y algunos Decanos participantes desde el principio de la sesión, supimos lo que ocurrió en ella durante nuestra ausencia. Para comenzar, nos informaron de la presencia de Luis Mena desde el inicio de la reunión, participando en una serie de puntos de la agenda, cuando consideramos no le correspondía por no ser él Decano. El hecho de ser representante ante el Consejo Ejecutivo no le daba derecho, obviamente, a participar en las reuniones de Decanos, salvo cuando se le invite para tratar algún punto del CEPJ. Y en el caso concreto de la primera parte de dicha reunión, esto no fue lo que ocurrió.
Es más, según las mismas fuentes, después de las palabras de bienvenida del Vicepresidente de la Junta de Decanos de los Colegios de Abogados del país, doctor Eusebio Váldez Salcedo, Decano del Colegio de Abogados de Ica, se le dio la palabra a Mena, quien también pronunció un discurso de bienvenida, y aprovechó para comenzar a defender su candidatura contra determinadas críticas.
No ocurrió lo mismo con el doctor Javier Cueva Caballero, aspirante también a ser representante de los colegios de abogados ante el CEPJ, quien en su calidad de Decano estaba allí presente. ¿Este solo hecho no marcó desde el inicio un manejo antidemocrático de la reunión claramente a favor de uno de los candidatos y en perjuicio de los otros que pudiera haber?
Y así, durante toda la reunión, Mena pudo opinar y hablar sobre todos los temas que se trataron, como si se tratara de un Decano en funciones, cuando -insistimos- ya no lo es, y se debió restringir su participación al momento en que se pasara a elegir al representante de la Junta ante el CEPJ.
Pero lo más grave no es esa participación irregular sino otro hecho que fue vox populi en el evento, y que nosotros preguntamos por su veracidad directamente a Luis Mena y a los decanos de los abogados allí presentes: ¿es cierto que antes de su elección, Luis Mena hizo varios regalos?
Se habla concretamente de cuatro regalos que van de menos a más. 1) Camisetas del club de fútbol Cienciano del Cusco a todos los decanos allí presentes. 2) El pago de un comunicado público de la Junta de Decanos contra la ley que restringe la participación de la sociedad civil en la OCMA. En la Asamblea, Mena se ofreció abiertamente pagarlo con sus propios recursos, y el comunicado llegó a salir publicado días después. 3) El pago de un almuerzo de todos los decanos que asistieron a la reunión, tan solo unos horas antes del acto de elección. 4) Los pasajes y estadías de un buen número de decanos o representantes que acudieron a votar.
Como hemos dicho, solo tenemos la versión de algunos Decanos y periodistas, razón por la que no afirmamos que estos hechos se hayan producido, pero sí creemos necesario que haya un esclarecimiento y qué mejor forma que preguntar directamente al propio Mena y a los decanos: ¿se hicieron o no estos regalos antes de la elección? Porque si son ciertos es evidente que estaríamos ante unas elecciones cuestionables. Creemos que al propio Presidente del Consejo Ejecutivo, Francisco Távara, le conviene hacer las averiguaciones del caso para no tener al interior de una entidad tan importante, a alguien que podría haber sido elegido de esta manera.
Después del almuerzo del segundo día, se pasó a la elección esperada, pero haciendo salir incomprensiblemente a todos los periodistas e integrantes de instituciones que habíamos ido, precisamente, para ser testigos de dicho acto electoral. Y el resultado fue contundentemente a favor de Mena: 20 de los decanos votaron por su re-reelección y únicamente 6 lo hicieron por Cueva, es decir, por la renovación en el cargo.
¿Quiénes votaron por Mena y quiénes por Cueva? Se dice que por el opositor de Mena votaron los Decanos de Lambayeque, Arequipa, La Libertad, Callao, Chimbote y alguno de la región Sierra Centro, que podría ser el Decano de Pasco. Mientras que por el candidato re-reeleccionista lo hicieron todos los demás.
Para que no haya la posibilidad de elecciones como estas, reiteramos nuestro planteamiento: hay que establecer previamente reglas claras, un comité electoral y la presencia de veedores externos que puedan certificar si la elección cumplió o no con los mínimos estándares democráticos.
El otro tema que este tipo de hechos pone lamentablemente en cuestión trasciende a Mena: la participación de la sociedad civil. Actitudes así (el atornillamiento en el cargo) y elecciones como esta, es decir, sin ninguna garantía o mecanismo democrático, ponen en cuestión este tipo de participación. Más que comunicados a favor de la participación de la sociedad civil, lo que la favorecería, es la buena y transparente actuación de los representantes de dicha sociedad civil.
Es impostergable que para todos los cargos de sociedad civil se establezcan formas de elección verdaderamente democráticas y reglas para un ejercicio del cargo basado en la transparencia y la rendición de cuentas.
Mena despotricó en la reunión del Cuzco contra Justicia Viva y los periodistas que los critican; y no fue la primera vez que lo hizo. Pero esa actitud intolerante no nos va a inhibir de expresar nuestra posición, por más que se trate de un representante de la a sociedad civil, cuya participación siempre hemos defendido. En nuestro caso no se puede decir que "otorongo no come otorongo ".
(Ernesto de la Jara Basombrío y Vasco Mujica Roggero)
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