A los documentados vínculos del actual presidente de la Corte Superior de Lima, César Vega Vega, con el partido aprista y los cuestionables fallos a favor de procesados por actos corrupción cometidos durante el gobierno de Fujimori, se agregan ahora dos denuncias que sumarían dos actores al complejo tejido de relaciones sociales en los que estaría envuelto el vocal superior: el toledismo y el narcotráfico (salvando las distancias entre uno y otro).
Lo primero: el toledismo. De acuerdo, a los medios periodísticos (Agenciaperu, 13/11/07) el Presidente de la Corte Superior de Lima se encontraría cerca de su entorno, puesto que participó el 16 de septiembre de este año en una reunión llevada a cabo en la casa de campo de Adam Pollack, a la cual asistieron diversos personajes cercanos a Alejandro Toledo. A ello debe sumarse, la afirmada amistad de 30 años entre Pollack y Vega, confirmada públicamente por éste último (CPN radio, 15/11/2007), lo que corrobora con mayor precisión un nexo bastante estrecho entre ambos.
Sin ir más lejos, la prensa destapó además que en el caso seguido contra Miguel Toledo (sobrino del ex presidente) por la violación de Milady Rojas, el juez encargado de sentenciar fue removido de su despacho por Vega y reemplazado por Wilmer Caponan pocas semanas antes de fallar definitivamente (Perú.21, 16/11/2007). El resultado: una condena de tres años con prisión suspendida, que al parecer de Gina Yañez de Manuela Ramos, adolecería de vicios que demostrarían la existencia de algún tipo de injerencia (El Comercio, 16/11/2007).
Lo segundo: el narcotráfico. Desde el año 2005, los abogados de la empresa minera Sulliden Shahuindo han presentado a la Oficina de Control de la Magistratura (OCMA) "sendos recursos de quejas denunciando la presunta inconducta funcional del vocal Vega Vega" (Perú.21, 17/11/2007), en razón de un proceso que dicha empresa lleva a cabo en contra de la también minera Las Algamarcas, propiedad de los Sánchez Paredes.
Entre otras acusaciones, se alude que el referido vocal habría dictado una sentencia favoreciendo a Orlando Sánchez, esto, días antes de escuchar los alegatos finales. Además, de acuerdo a la queja más reciente, el actual Presidente de la Corte Superior habría rotado también a jueces antes de que fallaran contra Las Algamarcas. Es más, se indica que existiría una estrecha amistad entre los Sánchez Paredes y Vega, relación que se agrava frente a los referentes que existen, sobre la supuesta vinculación de los primeros al tráfico ilícito de drogas (Perú.21, 17/11/07).
Esta extraña virtud de estar cerca del poder (instituido o de facto) parece ser una peligrosa cualidad de César Vega, sobre la que hay que llamar la atención con claridad, habida cuenta que no sólo está en juego el prestigio de la Corte Superior de Lima, sino también la posibilidad de generar injusticias en casos concretos.
Para tranquilidad de los entendidos, la OCMA ha tomado cartas en el asunto, de modo que puede esperarse que se continúe la tendencia forjada a partir de los antecesores de Vega, es decir la realización de una investigación exhaustiva, en la que no se dude en actuar con rectitud de manera inmediata.
(César Bazán Seminario)
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