Hoy, ante la crisis de credibilidad y confianza en las instituciones por la que atraviesa nuestro país; ¿cuántas veces hemos visto escasa la posibilidad de identificarnos con personajes o autoridades que representen valores como la honestidad, el coraje o la justicia?, sin duda, varias. Sin embargo, a esa población desconfiada y falta de un modelo de valentía y probidad, es necesario decirles que en el Perú sí hay hombres y mujeres capaces de entregar su vida con el fin de luchar por el bienestar del país y por sus ideales.
Éste es el caso de la fiscal Ana Cecilia Magallanes, a quien la red de corrupción instalada por Fujimori y Montesinos no pudo derrotar, pero sí lo consiguió una dura enfermedad, falleciendo la semana pasada a causa de un grave cáncer.
Un viejo refrán dice que “la valentía no es el enfrentarse a un tigre o caimán; la valentía es llevar la verdad por delante y admitir la realidad”, y es cierto, pues la trayectoria de la Fiscal Anticorrupción Ana Cecilia Magallanes, demuestra no sólo eficiencia y probidad, sino mucha valentía, pues fue la primera que se atrevió a denunciar al grupo Colina por los crímenes cometidos en el caso “Barrios Altos”, enfrentando incluso a sus propios superiores, como lo fue durante esa época, la ex Fiscal de la Nación, Blanca Nélida Colán. Asimismo, gracias a su perseverancia e incansable labor logró “investigar a 1,500 miembros de la red Montesinista y recuperar $ 250 millones para el Estado” (El Comercio, 25/11/07).
Pero sin duda, uno de los hechos que marcó con mayor fuerza la labor de la fiscal Magallanes fue durante el año 1995, “cuando el Congreso aprobó la denominada Ley de Amnistía a favor de los integrantes del comando de aniquilamiento Colina (…), [pues] la Fiscal no se quedó de brazos cruzados y en respuesta dictó un histórica dictamen (aplicando control difuso) [por la cual] inaplicaba la absurda Ley” (La República, 8/12/06)”. De la misma manera, participó de modo bastante activo en las investigaciones llevadas a cabo en el caso “La Cantuta”.
Verdaderamente, los reconocimientos que podemos realizar a la labor fiscal de Ana Cecilia Magallanes son innumerables, no obstante, por cuestiones de espacio, consideramos además importante resaltar que, “impidió que siete involucrados en la corrupción montesinista fugaran del país, entre ellos figuraban los tres ex comandantes generales del Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina: José Villanueva, Esleván Bello, Américo Ibárcena, respectivamente. Quince días después mandó encarcelar a Villanueva (…). [Del mismo modo,] pidió la detención del coronel (r) Roberto Huamán Azcurra por presunta responsabilidad en el espionaje telefónico (…), [y también,] se hizo cargo de la investigación en torno al coronel PNP y amigo de Montesinos, Manuel Albar Marca, a quien se acusó de delitos contra los derechos humanos por organizar los hechos de violencia que empañaron la Marcha de los Cuatro Suyos”.
Bajo este marco, consideramos que es importante y necesario recordar que durante el año pasado, la fiscal Magallanes, tuvo la grata y hermosa oportunidad de que su labor sea reconocida tanto a nivel nacional como internacional. Así, en primer lugar, la organización Transparencia Internacional le otorgó el Premio “Integridad 2006” como reconocimiento a su íntegra labor en la lucha contra la corrupción; para luego, en segundo lugar, sea la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos quien en el mes de diciembre le hiciera entrega del Premio Nacional de Derechos Humanos “Ángel Escobar Girado”, por su lucha y dedicación en defensa de los Derechos Humanos.
Consideramos que ambos premios, además de haber representado para la fiscal una gran satisfacción personal, deben significar hoy y siempre, una muestra de la afirmación del principio de independencia judicial y fiscal, y la lucha que lleva a cabo un funcionario valiente, a pesar de cualquier adversidad, con tal de cumplir sus ideales; pues sin importar la enfermedad que padecía, Ana Cecilia Magallanes se mantuvo firme hasta el último momento en que se desempeñó en la actividad pública.
Estamos convencidos que ejemplos de vida y profesionalismo como el dejado por la fiscal Magallanes hace que alberguemos confianza y optimismo en nuestro sistema de justicia, pues demuestra que existen personas honestas que no le temen a nada ni a nadie con tal de luchar por la defensa de los derechos humanos y alcanzar la justicia, ejemplo que, definitivamente, debe ser tomado en cuenta por todos los operadores del sistema de justicia y quienes apostamos por una defensa de los derechos humanos. Asimismo, tal como ella misma lo afirmó durante el discurso que pronunció durante la entrega del Premio “Integridad 2006”: “necesitamos un hombre íntegro (…) porque sólo así podremos construir democracias maduras, dotadas de consistentes y eficaces sistemas jurídicos, capaces de disuadir y sancionar a quienes pretenden acceder a los cargos para abusar o enriquecerse”.
De este modo, el testimonio de vida que nos hereda la fiscal Magallanes sólo confirma lo que una vez alguien plasmó en una frase: “hay algo más fuerte que el hierro, más duradero que el acero y de más valor que el oro... La palabra de un hombre íntegro”, y esa palabra es la de Ana Cecilia Magallanes.
(Gabriela Ramírez Parco) |