| Las reformas que buscan dar un mejor servicio de justicia y lograr un sistema más eficiente, pueden pasar desde aquellas meramente populistas que buscan una legitimación frágil y efímera, como la penalización descontrolada; hasta aquellas que se fundan en una visión integral y sistémica de los problemas de la administración de justicia, como por ejemplo la creación de una ley de carrera judicial y fiscal, o algo más simple como la capacitación sistemática de los operadores del sistema en temas de relevancia social.
Evidentemente lo más deseable es que sean las segundas las que primen y las adoptadas por el Estado, y es necesario saludarlas cuando sea así, sin perjuicio de reflexionar sobre ellas y hacer observaciones para una mejor aplicación. En ese sentido, quisiéramos hacer una mención favorable a la reciente juramentación que se llevó a cabo el 21 de este mes, de cinco Jueces de Paz urbanos en el Callao[1] para la Ciudadela Pachacútec, el Centro Poblado "Mi Perú" y la urbanización San Juan Macías (que, de acuerdo al Presidente de la Corte Superior del Callao, participaron activamente en la elección de estas autoridades)[2], en tanto mecanismo acertado para permitir un mejor y más fácil acceso a la jurisdicción y, en esa lógica, a la justicia.
Sin embargo, es necesario comentar ciertos puntos que no deben pasar desapercibidos, si se pretende hacer esta medida genuinamente efectiva y darle un desarrollo adecuado:
- La lógica de la justicia de paz se encuentra tradicionalmente acondicionada para las zonas rurales de nuestro territorio. En ese sentido, la trasplantación de esta figura a un ámbito distinto (urbano-marginal), sin considerar particularidades al momento de valorar hechos y sustentar decisiones, podría ser contraproducente al objetivo que busca.
- La publicación y fundamentación por parte del Poder Judicial de los criterios de evaluación utilizados para la selección de los jueces; así como del perfil sobre el cual se diseñaron esos criterios.
- La pertinencia de reestructurar la competencia de estos juzgados, tomando en consideración que en casos de coexistencia con Juzgados de Paz Letrados, los primeros no atenderían causas penales (lo cual incluye violencia familiar). Tomemos en cuenta que con la implementación de estos juzgados se busca facilitar y acelerar la solución de conflictos de bajo costo socio-económico en relación con la competencia de otras instancias.
- Es necesario implementar programas de capacitación en temas de: nociones jurídicas básicas (no olvidemos que al ser urbanos, la cultura a la que atienden es más cercana al sistema formal), conciliación, género, administración (se harán cargo de un juzgado y de recursos humanos), funcionamiento del sistema de administración de justicia, entre otros.
Como vemos, la implementación de juzgados de paz urbanos no es una medida inmediata, contiene una visión positiva de reforma y acceso a la justicia; pero debe ser progresiva en cuanto a su complementariedad con políticas públicas que garanticen su eficiencia y eficacia.
(Aarón Verona Badajoz)
[1] Circunstancia que ya ha sido objeto de algunos comentarios en este portal web. Ver: Justicia de paz en ciudades: ¿Están dadas las condiciones?, y Crean juzgados de paz en el Callao: ¿Se dieron las condiciones?
[2] Ver: Eligen por primera vez a cinco de jueces de paz en el Callao (página web de la Corte Superior de Justicia del Callao) |