INICIATIVA DE LA AMAG PARA MEJORAR LA REDACCIÓN
DE LAS SENTENCIAS

 

21 de agosto del 2008

La Academia de la Magistratura (AMAG) está siguiendo diversas acciones a fin de que los jueces puedan redactar mejor sus sentencias, esto es, que sean más claras, ordenadas, y estén mejor argumentadas y presentadas. Lo que se busca, entonces, es que los jueces no produzcan documentos incomprensibles e ilegibles, sino textos que las partes en los procesos (que son los afectados por las decisiones) puedan comprender y, sobre esa base, aceptar o cuestionar las decisiones del sistema de justicia. Y es que, para estar de acuerdo o en desacuerdo con algo es preciso conocerlo y entenderlo.

¿Cuáles son estas acciones? La primera es un curso de redacción jurídica que se dicta desde hace dos años. Lamentablemente, según señala el diario El Comercio (16/08/08), este curso no logra que todos los magistrados que lo siguen adopten día a día las prácticas enseñadas ya que la carga de trabajo y la falta de pautas concretas hacen que el ritualismo sea más efectivo. Por ello, como segunda acción, los profesores del PROFA (programa para aspirantes) han elaborado un Manual para mejorar la redacción de las sentencias; manual que expone los problemas que “se presentan al redactar un expediente y se plantea soluciones prácticas a los mismos”.

Es de fundamental importancia recalcar que este Manual ha sido elaborado sobre la base de un diagnóstico que, partiendo del análisis de un grupo significativo de sentencias, evidenció que existían problemas como: falta de orden, claridad, fortaleza de argumentación, suficiencia, coherencia y diagramación adecuada de los textos. Esto es muy importante porque demuestra que se trata de un trabajo serio y no de una improvisación ante la necesidad de gastar recursos.

Con cargo a profundizar nuestro análisis cuando contemos con el Manual y con información concreta de las materias trabajadas en los cursos, queremos proponer algunas medidas que podrían adoptarse:

  • Incentivos para los jueces que elaboren mejor sus sentencias durante un año (pueden ser becas de profesionalización, premiaciones a la sentencia mejor redactada, entre otros).
  • Considerar la redacción de las sentencias como un importante criterio para la elección y ascensos de magistrados.
  • Promover que se dicten cursos en las Facultades de Derecho sobre el ejercicio de la función jurisdiccional, incluyendo el desarrollo de destrezas para la redacción de sentencias.

La falta de claridad y orden no es un tema de poca importancia, accesorio o meramente estético. Las redacciones engorrosas e incomprensibles son un medio para encubrir incoherencias, arbitrariedades y corrupción, así como un método que muchos utilizan para preservar el ejercicio deficiente de su profesión. Un juez escribe algo absolutamente ilegal que, al ser incomprensible, no puede ser cuestionado; un abogado comete negligencias en la defensa y pierde el caso pero, lamentablemente, será el mismo abogado quien tenga que traducir la sentencia del juez y, evidentemente, cambiará el escenario; una persona pierde un caso y no entiende por qué, de modo que culpa al Poder Judicial, aumentando la desconfianza.

En suma, estamos ante una muy importante iniciativa que debería terminar por desplazar las prácticas antiguas. Claro que, como dijo Maquiavelo, no hay nada “(…) más difícil que realizar, ni de éxito más dudoso, ni más peligroso de manejar que la iniciación de un nuevo orden de cosas. Pues el reformador tiene como enemigos a los que se benefician con el antiguo orden, y solo tibios defensores en quienes se beneficiarían con el nuevo. Esta tibieza es producto en parte del temor a sus adversarios, que tienen las leyes a su favor y en parte a la incredulidad del género humano, que no cree de verdad en nada nuevo hasta que lo conoce en su experiencia concreta”. Hay entonces que demostrar experiencias concretas, poner la ley a favor del cambio y no retroceder ante los ataques de los que viven del orden establecido.
(Fernando Del Mastro Puccio)