CELEBRANDO 200 EDICIONES DE INFORMANDO JUSTICIA

 

28 de agosto del 2008


«Lo más terrible se aprende enseguida
Y lo hermoso nos cuesta la vida…»
Silvio Rodríguez

El camino de las reformas estructurales nunca es fácil. Hay muchas resistencias de diverso calibre y diferente naturaleza que se suman o se entreveran para obstaculizarlas, neutralizando a las fuerzas que buscan el cambio. La transformación de un servicio de justicia de imposible o muy difícil acceso para muchos ciudadanos, y con graves problemas de lentitud, formalismo y corrupción para otro tanto; en otro asequible, eficiente y probo, no es ajena a tal consideración.

Y, como está demostrado, el impulso reformador en el campo de la justicia no puede ser únicamente interno, ya que de ser así la transformación ya se hubiera realizado. Más que eso, en el caso peruano, y en muchos otros, se puede observar que la preocupación por no quedarse solamente en la cosmética reformadora viene fundamentalmente de los diversos ámbitos de la sociedad civil.

En tal contexto, hay algunas organizaciones que actúan en los diversos escenarios del sistema de justicia tratando de aportar su grano de arena en este relevante empeño. Y de todos estos esfuerzos, los que resultan más fructíferos son, qué duda cabe, los que sin arriar banderas pueden sostenerse prolongadamente en el tiempo.

Por esto tiene especial relevancia que el Boletín Electrónico Informando Justicia esté cumpliendo nada menos que 200 ediciones, en las que ha ido consolidando su naturaleza de calificado observatorio en el que se combina información y análisis especializado, alrededor de las labores de vigilancia, incidencia, difusión, propuestas y denuncias en los temas medulares del sistema de justicia. Son más de 5 años de presencia permanente, semana a semana, empujando el carro de la utopía sin desmayo, afrontando circunstancias adversas de variado calibre pero sin perder ni la esperanza ni el buen talante. Larga y fructífera vida de un Boletín hecho a fuerza de mil compromisos personales (infinitas gracias, compañeros) que a ninguno de los interesados resulta indiferente, y que tiene todavía mucho trecho por recorrer en el largo y hermoso camino de los sueños hechos realidad.
(Alfredo Villavicencio Ríos)