La cuestionada reincorporación de Ángel Romero como presidente de la Corte Superior de Lima, ha traído como consecuencia una verdadera avalancha de nombramientos: 6 jueces en las salas de la Corte Superior, 44 jueces en los Juzgados Especializados, 20 jueces de paz letrados y 5 cargos administrativos. Tal como podemos recordar, el destituido Ángel Romero fue repuesto por el Consejo Nacional de la Magistratura en medio de un procedimiento lleno de irregularidades (ver: Urgente enmienda: CNM y la resolución desproporcionada en el caso Romero y otros).
Debemos aclarar que algunos de los tantos nombramientos, realizados en menos de lo que dura el ciclo lunar (casi 4 por día), podrían deberse a situaciones excepcionales y comprensibles, como las licencias por motivos de salud otorgadas a los magistrados. No obstante, no podemos ni debemos creer que una inadvertida epidemia haya invadido el Poder Judicial y haya cobrado todas esas víctimas. Aun así, para quienes deseen cederle el beneficio de la duda, cabe decir dos cosas. Primero, que lo usual es que los nombramientos a jueces provisionales y suplentes se realicen al inicio del año judicial y no en agosto. Segundo, que la descarga procesal no pasa por un frenético proceso de designaciones, donde no se motive en lo absoluto la necesidad específica que las instancias jurisdiccionales involucradas tienen.
Finalmente, queda mantener una atenta mirada al desempeño de los nuevos jueces y juezas que ejercen función jurisdiccional gracias al designio de Romero. Esperemos que no cunda la epidemia.
(Juan Luis Balarezo Revilla)