ELECCIÓN DEL PRESIDENTE DEL TC: CARLOS MESÍA DEBERÍA DAR UN PASO AL COSTADO

 

04 de diciembre del 2008

Exigir que el próximo Presidente del Tribunal Constitucional (TC) tenga solvencia moral y académica, trayectoria democrática y adecuadas cualidades personales, no es un capricho ni una intransigencia. El elevado perfil que se exige para ser magistrado del TC, y con mayor razón, para los que aspiran a ser Presidente de éste, es una consecuencia directa de la importancia que este órgano tiene en la estructura del Estado, y de la función que cumple. Se trata de personas que tendrán como tarea, el control y la interdicción del abuso y la arbitrariedad del poder.

Exigir un perfil de estas características no es una exquisitez propia de países desarrollados, sino una condición para el ejercicio de la magistratura constitucional. Sólo un magistrado sereno, que no le deba el puesto y la elección a nadie, y que conozca en profundidad el tema constitucional, podrá hacer frente a las presiones que el TC recibe y recibirá del poder político, económico, militar, mediático y de la intensa presión de la opinión pública.

Y es que el TC no nació para ser “miss simpatía” o parar llevarse bien con todo el mundo. Quien sostiene eso no ha entendido a cabalidad el papel de las cortes constitucionales en las democracias modernas. El TC nació como un poder “contra mayoritario” para controlar y hacer frente a los excesos del poder, el cual sabemos bien llega hasta donde encuentra límites. Su función es velar por la vigencia efectiva de la Constitución y de los derechos fundamentales en ella contenidos, incluso contra el clamor popular y la voluntad del poder político.

Insistimos, no se trata de una exigencia desproporcionada de algunos. Es fundamental, en primer lugar como dice la doctrina, que las personas elegidas observen un “deber de ingratitud” con sus electores, es decir en el caso de nuestro país, con el Congreso que los elige. Dicho deber consiste en mantener una actitud de total autonomía frente a quienes te nombraron en el cargo -léase del partido político que los propuso-.

Asimismo, deben conocer el tema, una adecuada preparación es la mejor arma para hacer frente a las presiones de todo tipo. Sin embargo, no basta con dicha preparación académica. No podemos olvidarnos de la importancia que tiene la trayectoria profesional de quien busca ser magistrado constitucional. Dicha trayectoria es el indicador más preciso para saber como será su desempeño en el cargo. De igual manera, es clave conocer su desempeño profesional anterior, las sentencias expedidas, los casos defendidos, clientes y publicaciones. Finalmente, es necesario exigir trayectoria democrática. Esto no se improvisa, se acumula a lo largo de la vida. No es conveniente elegir como magistrados a abogados que defienden cosas en las que no creen, o a magistrados que defienden intereses antes que principios, pues frente a las primeras presiones cambiarán de camiseta.

No obstante, ello no es suficiente, se necesita cualidades personales y humanas. Una profunda fundamentación en valores personales y capacidad de trabajar en equipo es también eficaz y garantía de protección de la independencia.

Por todo ello es que hemos cuestionado la actitud y la conducta de Carlos Mesía al postular a la presidencia del TC. Estimamos que el desempeño exhibido en este último tiempo es incompatible no solo con el cargo de Presidente del TC sino con el propio cargo de magistrado, y no se compagina con los valores, principios y derechos que este defiende y debe encarnar. Un Presidente del TC -aún cuando sea interino- no puede insultar de palabra a otro magistrado. Tampoco puede faltar el respeto e intentar ridiculizar a sus colegas en plena audiencia (ver: Ideele-mail Nº 588). El comunicado difundido por los magistrados Landa, Calle y Beaumont, el 1 de diciembre pasado, justificando su inasistencia grafica esta realidad: “ante el desconcierto, falta de transparencia, bravuconadas y graves dificultades irresueltas que lindan con la incapacidad moral”. (ver: Comunicado)

Del mismo modo, dista mucho del perfil de presidente del TC, la actitud de Carlos Mesía de negar que postulaba al cargo, cuando en realidad sí lo hacía. También resulta reprochable, que se esconda sentencias luego de haber sido publicadas en el portal del TC. ¿Se trata de un simple error? No es casual que una de ellas, la recaída en el exp. Nº 01271-2008-PHC/TC, en sus fundamentos 2, 3 y 4 reconozca la fuerza normativa de las decisiones de la Corte Interamericana, la competencia de los tribunales nacionales en materia de protección judicial de derechos humanos y la necesidad de fortalecer la jurisdicción universal y tribunales internacionales.

De igual manera, si tenían gran cantidad de carga procesal atrasada, como señala el Presidente del TC, en sus declaraciones al diario El Comercio (05/08/08) por qué se organizaron viajes a Europa a 5 de 7 magistrados, y a varios asesores jurisdiccionales. Dejando, por días, virtualmente paralizado el TC, sin el quórum mínimo de tres magistrados para la realización de las audiencias, tal como lo denuncia el propio magistrado Ricardo Beaumont Callirgos. (ver: Carta).

Otra cosa que resulta cuestionable, es la realización de 567 audiencias, para el 19 de noviembre (ver: Programación), lo cual es un imposible, si se tiene en cuenta que una audiencia dura en el mejor de los casos de 15 a 20 minutos. No resulta razonable este tipo de decisiones y esta forma de conducir al Tribunal.

Asimismo, son preocupantes las declaraciones de Mesía cuando preguntado en una entrevista radial por los nuevos retos que tendrá el TC, señaló que “se debe apoyar al gobierno en todo lo que pueda significar la gobernabilidad”. Esto alarma si tenemos en cuenta que en primera instancia el TC debe controlar a la constitucionalidad de los actos de los poderes del Estado.

Finalmente, no todo ha sido negativo en la gestión de Carlos Mesía, existen otras cosas que desde IDL hemos aplaudido(1). Sin embargo, estos graves hechos empañan lo positivo que ha hecho la gestión interina del Presidente del TC Carlos Mesía. Por todo ello, reiteramos nuestra posición institucional (ver: Artículo), cuando expresamos que este magistrado debería dar un paso al costado.
(Juan Carlos Ruiz Molleda)

(1)Ver por ejemplo nuestro reciente artículo “En defensa de sus fueros: importante debate entre magistrados sobre el precedente vinculante del tc” en:http://www.justiciaviva.org.pe/noticias/2008/octubre/23/defensa_fueros.htm